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GRUPO ESCULTÓRICO REPRESENTATIVO DE LA FUNDACIÓN DE MEXICO-TENOCHTITLAN. CIUDAD DE MÉXICO

La reescritura de la historia

 Historia es, desde luego, exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es  exactamente lo que sucedió.

Jardiel Poncela 


    Uno de los hechos más transcendentales para los mexicas en este período fue la reconsideración de su pasado remoto, de tal modo que lo que conocemos de las tradiciones históricas con anterioridad a la asunción del poder por Itzcoatl fue reelaborado en tiempos de este tlahtoani.

    Itzcoatl y sus consejeros, una vez ganada la guerra contra los tepanecas, procedieron a ordenar la creación de una historia oficial nueva. Sahagún describe de manera concisa, en la “Historia General de las cosas de la Nueva España”, la “quema de libros” en tiempos de este gobernante:

“Por la cual cuenta no se puede saber qué tanto tiempo estuvieron en Tamoanchan, y se sabía por las pinturas que se quemaron en tiempo del señor de México, que se decía Itzcóatl, en cuyo tiempo los señores y los principales que había entonces acordaron y mandaron que se quemasen todas, porque no viniessen a manos del vulgo, y viniessen en menosprecio.”1

    El Dr. León-Portilla traduce del nahuatl lo que afirman los informantes del propio Sahagún, en el "Códice Matritense de la Real Academia de la Historia":

Se guardaba su historia,
pero entonces fue quemada: 
cuando reinó Itzcóatl en México.                                                           
Se tomó una resolución,                                                                                       
los señores mexicas  dijeron:                                                           
No conviene que la gente                                                         
conozca estos libros de pinturas.                                                   
Los que están sujetos,                                                                         
se echarán a perder,                                                                              
y  andará torcida la tierra,                                                          
porque en ellos se guarda mucha mentira                                        
y muchos en estas pinturas han sido tenidos                 
falsamente por dioses.2 

    No se convino una simple quema de libros, sino que se concibió una historia oficial, basada en un patrón común a todas las historias de los pueblos de la zona  lacustre. A efectos de potenciar la identidad de los habitantes de Tenochtitlan se ideó el lugar común de procedencia, Aztlan, a imagen y semejanza del actual emplazamiento de la ciudad; se elevó a Huitzilopochtli, numen del principal calpolli, a dios patrón y conductor de los mexicas; y, finalmente, se legitimó a sus gobernantes, subrayando su ascendencia colhua, heredera de la tradición de Tollan, núcleo de referencia cultural y de poder de los señoríos de la Cuenca -téngase en cuenta el título de Colhuatecutli adoptado por Itzcoatl-. 

    Alusiones a esta creación oficial de la historia las tenemos, entre otros autores, en Duverger, quien apoyándose en determinadas fuentes documentales señala como uno de los elementos estructurales en que se basa la historia hasta Itzcoatl el de la fecha ce tecpatl -uno pedernal-. En dicha fecha se iniciaba la peregrinación, se llegaba a Tollan y a Chapoltepec y era preludio de la fundación de Tenochtitlan. Pero es que en este mismo signo se produce la ascensión al señorío de Acamapichtli, primer tlahtoani mexicatl. Y cincuenta y dos años más tarde, también un ce tecpatl contempla la asunción del gobierno por Itzcoatl. Señala el propio Duverger:

“Luego el ciclo se para; los tiempos importantes de la historia mexicana no son ya sistemáticamente situados desde la perspectiva de esta fecha simbólica; la homotecia cronológica se diluye en el caos de la historia de los acontecimientos. A la perfecta estructuración del pasado sucede la naturalidad mucho más desordenada del curso de las cosas. Se puede ver en ello, me parece, un indicio. Desde la partida de Aztlan hasta la entronización de Itzcoatl, el relato de la historia azteca se caracteriza por una cierta unidad de tono. Pero el ascenso al poder de Itzcoatl trae consigo una ruptura en este modo discursivo. La toma del poder por Itzcoatl  marca a la vez  el fin de una época y el comienzo de una era nueva.”3 [traducción personal].

    No se nos dice nada en el texto de Sahagún sobre la magnitud de la quema ni sobre la transcendencia de la misma.

    En relación con el primer aspecto es de suponer que la destrucción de libros afectaría a los de origen tenochca y a los de los territorios dominados en lo que hiciesen referencia a los mexicas. No obstante, no todos los documentos pictográficos pudieron ser destruídos, aunque ninguno se haya conservado hasta nuestros días. Prueba de ello se pone  de manifiesto en un texto atribuído a Cortés, recogido por García Icazbalceta4 en el tomo II de la “Colección de documentos para la Historia de México”: se trata de la Merced de Hernán Cortés a los caciques de Axapusco y Tepeyahualco. Cuando Cortés desembarca en la costa de Veracruz los embajadores de Motecuhzoma le preguntaron a qué venía. La conversación fue oída por Tlamapanatzin, de Axapusco y Atonaletzin, de Tepeyahualco, que se habían mezclado con la comitiva de los enviados y que disgustados con el tlahtoani lograron hablar con Cortés. El segundo dice ser descendiente de Acamapichtli y el primero se declara descendiente de Motecuhzoma el Viejo y deudo del actual gobernante, y manifiesta que éste no lo quiere reconocer por no haber quemado las pinturas y libros de profecías de sus antepasados. Se ofrecen a entregárselas al español ya que le serían muy útiles en su viaje, a cambio de ciertas mercedes futuras.

    En cuanto a la transcendencia de la reelaboración oficial se puede suponer que afectaría fundamentalmente a las tradiciones históricas de grupos de poder contrarios al representado por el tlahtoani, esencialmente los de los ancianos de los calpoltin, cuyos líderes eran los conservadores de aquellas creencias. Ya se ha dicho anteriormente que uno de los fines perseguidos con la creación oficial de la nueva historia fue el de la legitimación de los nuevos gobernantes tenochcas, tanto a nivel interno como de posición dominante sobre los pueblos vecinos. En resumen, un acto de poder de la facción vencedora resultado del enfrentamiento contra los tepanecas.


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1. Fray Bernardino de Sahagún: Historia General de las cosas de la Nueva España. Ed. Dastin. 1ª ed. Enero 2001. Madrid. Vol II. Libro Décimo, Capítulo 29, p. 868.

2.Miguel León-Portilla: Aztecas-Mexicas. Desarrollo de una civilización originaria. Algaba ediciones. Madrid. 2005. pp. 106-107.

3.Christian Duverger: L´origine des Aztèques. Editions du Seuil. Points Histoire.2003. p. 377.

4.García Icazbalceta: Real ejecutoria de S.M, sobre tierra y reservas de pechos y paga, perteneciente a los caciques de Axapusco, de la jurisdicción de Otumba….Fecha dicha merced por Don Hernán Cortés,… En Colección de documentos para la Historia de México. Tomo segundo. México 1866. pp. 1-24.

Los primeros 50 años

El principio es la mitad del todo.

Sócrates

 

    A su llegada a la isla los mexicas estaban liderados por jefes con funciones militares y  religiosas, apoyados por ancianos, probablemente los calpolleque -jefes de los calpoltin-, a los que las crónicas suelen denominar como guías, capitanes, caudillos o jefes para  designarlos.

He aquí como Fray Juan de Torquemada describe a estos dirigentes:

"De los primeros que llegaron a la fundación de esta ciudad se halla haber sido cuatro muy señalados; […] Esto hallé en unos cantares antiquísimos que tratan de la fundación de esta ciudad y no sabré dar razón si fueron de las nueve cabezas o capitanes que acaudillaban a las nueve familias que llegaron al primer sitio de Chapoltepec o hijos y descendientes de ellos; porque la confusión de las historias antiguas no dan más luz."1

    Los recién llegados es probable que solicitaran permiso al señor de Atzcapotzalco para establecerse en su nuevo hogar, perteneciente a sus dominios, que lo concedería a cambio de la imposición de tributo. Los “Anales de Tlatelolco” nos dicen al respecto:

"Cuando llevaban allí 40 días [los mexicas en Tenochtitlan], Acolnahuacatzin, tlatoani de Atzcapotzalco, mandó que fueran a ver el humo que se levantaba de entre las cañas; envió al tezcacoacatl y tlacochcalcatl Cacahuitl, el cual fue a ver a los mexicas  que en medio de  las  cañas  estaban haciendo humaredas. Llegó y les preguntó: '¿Quiénes sois vosotros? Porque me envía Acolnahuacatzin'. Le respondieron: 'Somos mexicas'. [El enviado] fue a decir al tlatoani que eran los mexicas quienes estaban haciendo humo; nuevamente lo envió, instruyéndolo: 'Di a los mexicas que pueden establecerse allí, porque se han asentado en mi territorio. Esto les doy a cambio del  largo tiempo en que han padecido, pues en ningún lugar han hallado reposo'. Luego acordaron los mexicas: 'Mexicas, vayamos a barrer a Atzcapotzalco, vayamos a suplicar al señor Acolnahuacatzin'. Y empezaron a llevar aves, pescados, ranas, carrizos y varas para ir a barrer y hacer fuego en Atzcapotzalco, en  el palacio del  tlatoani Acolnahuacatzin. [El texto entre corchetes se ha añadido aquí]."2

    Es de suponer también que, estando sometidos a vasallaje, les fuese impuesto un jefe o gobernador con funciones civiles o militares -cuauhtlahtoani, águila que habla-. Se sabe que Tetzotzomoc, señor de Atzcapotzalco, situó a varios de sus hijos como dirigentes de altepeme dependientes. Los “Anales de Tlatelolco”, en cuanto a Tenochtitlan afirman:

"Cuando se asentó tlatoani en Tenochtitlan, ya hacía un año que había gobierno en Tlatelolco; quien dio principio al tlatocayotl de Tenochtitlan fue Tlacoten, hermano menor de Cuacuahpitzahuac, a quien también fueron a solicitar a Atzcapotzalco. Después de que [Tlacoten] se enseñoreó en el año 11 Calli [1.373], no duró mucho tiempo, porque estuvo allá sólo durante doscientos días. Cuando murió [Tlacoten] se asentó su hermano menor Teuhtlehuatzin, el cual tampoco duró mucho tiempo entre los tenochcas,  porque regresó a Atzcapotzalco. Así que los dos hermanos gobernaron durante un mismo año; y después de que el se marchó, durante años no hubo gobernante [en Tenochtitlan], sino que estuvo vacante."3

    Fuentes pro tenochcas4, como la “Crónica Mexicayotl”, de Alvarado Tezozómoc, no informan de esta dependencia, sino que sólo hacen mención de los trece ancianos y cuatro o cinco teomamaque  -dirigentes religiosos que capitaneaban a los mexicas durante la migración-.

Chimalpahin, por su parte, en su Séptima Relación, escribe:

"1 Acatl, 1.363 [...] En mismo año de 1 Acatl murió en Mexico  Tenochtitlan Tenochtzin, que fue cuauhtlato y caudillo en Tenochtitlan durante 39 años; y si se cuenta desde que en Colhuacan Tizaapan los mexicas lo pusieron para que los acaudillara, resultan 65 años.5"

    Fray Juan de Torquemada, con motivo de la posterior elección del primer tlahtoani mexicatl, Acamapichtli , nos dice:

"Los mexicanos que estaban en este sitio de Mexico, ya con beneplácito del rey de Azcaputzalco y le reconocían con tributo y pecho, habiendo elegido nuevo rey, puso en cuidado al de Azcaputzalco esta elección, pareciéndole que teniendo cabeza que los rigiese y gobernase, sería posible que se le rebelasen y aun pretendiesen quitarle el imperio; [...] "6

    Y después, una vez elegido el segundo tlahtoaniHuitzilihuitl, añade:

"Hecha esta elección de Huitzilihuitl, e introducido en el reinado fuele dado nombre y título de: Tlacochcalcatl Yaotequihua, a su hermano Quatlecohuatzin, que es como decir, capitán general y suma cabeza de los ejércitos. De manera que según esto, ya en estos tiempos hacían guerra los me- xicanos, saliendo de su pueblo y ciudad para ofender a otros.  Y es de creer seria así;   pues sabemos que el emperador de Azcaputzalco, luego que se introdujo en el imperio para  haberse  de  apoderar  de  él,  sacó  en su ayuda al rey de Tlatilulco, Quaquauhpitzahuac, su hijo y al de Mexico, Acamapichtli y así como le ayudaron en aquella ocasión, le ayudarían en otras de algunos pueblos y ciudades,  que se le rebelarían y substraerían de esta obediencia; [...]"7

    No puede caber duda de que durante este período los mexicas, tanto de Tlaltelolco como de Tenochtitlan, estaban sujetos al señorío de Atzcapotzalco, siendo sometidos a tributación y prestando servicios personales como auxiliares de guerra. Y sus dirigentes o bien fueron impuestos por los tepanecas o, en caso de los tenochcas, tendrían el beneplácito del señor de Atzcapotzalco.

    En esta primera etapa las conquistas más importantes que realizaron los mexicas, bajo la dirección de los tepanecas, fueron las de Colhuacan, hacia 1.346 d.C., y la de Tenayocan, hacia 1.370. Con relación a la primera hay que decir que dicho altepetl no tenía en este tiempo la importancia que tuvo años atrás, hecho confirmado arqueológicamente por el hallazgo de mayor cantidad de restos cerámicos correspondiente a épocas más antiguas. Y aunque las fuentes no son muy expresivas sobre esta conquista, la “Historia de los mexicanos por sus pinturas” dice:

"[...] que se contaron veintiuno de la fundación de México,  los  de México hicieron guerra a los de Culhuacan y les quemaron su templo."8

    Por otra parte, en la “Leyenda de los Soles”  se lee:  

"He aquí que llegaron a la tierra, aquí a Tenochtitlan, que no era más que tular y cañaveral, donde padecieron trabajos cincuenta años. Nadie era su rey, sino que aun por sí solos entendían los mexicanos en lo que les tocaba. 2 calli. Colhuacan. Tenayocan. He aquí lo que fué la conquista de los mexicanos: solamente dos  lugares, Colhuacan y Tenayocan.”9

    La batalla contra este último altepetl fue incitada por el señor de Atzcapotzalco con la intención de que su toma acrecentase el derecho al uso del título de Chichimecatecuhtli -señor de los chichimecas- implantado por Xolotl como dirigente en Tenayocan

    Se ha mencionado la importancia de Atzcapotzalco en este período de la historia mexica. Este señorío tuvo gran importancia en el desarrollo de los acontecimientos desde que los me- xicas se establecieron en Tenochtitlan, en 1.325, hasta que fue derrotado por éstos en 1.430. A continuación se hará una breve referencia al mismo.

     Atzcapotzalco había sido fundada por los tepanecas, uno de los grupos étnicos llegados a la Cuenca de México después de la caída de Tollan, que se establecieron en el área noroccidental del complejo lacustre entre la segunda mitad del siglo XII y la primera del XIII. Su territorio comprendía, además del mismo Atzcapotzalco como núcleo central, las poblaciones de Atlacuihuayan -por deformación toponímica española se la conoció como Tacubaya-, Tlacopan -Tacuba-, Huitzilopochco -el actual Churubusco- y Coyohuacan -Coyoacán-. Su etapa de máximo esplendor coincidió con la autoridad del tlahtoani Tetzotzomoc (ca. 1.371 - 1.426 d.C.). La política dinástica de este gran líder consistió en el establecimiento de alianzas matrimoniales entre miembros de su familia y los dirigentes de los señoríos aliados o con quistados, así como en la imposición de sus hijos o parientes  más cercanos como gobernantes de los mismos. Sus dominios comprendían gran parte del sistema lacustre, pero poco después de su fallecimiento, el poderío del Tlahtocayotl10 decayó, siendo sustituído por el de una confederación tripartita formada por Mexico-Tenochtitlan, Tetzcoco y Tlacopan. 

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1. Fray Juan de Torquemada: Monarquía Indiana. Edición digital. UNAM. Instituto de Investigaciones Históricas. Estudios de Cultura Nahuatl. México 1975-1983. Vol. I, Libro III, Cap. XXII. p. 398.

2. Anales de Tlatelolco. CONACULTA. Colección Cien de México. Primera edición México 2004. Paleografía y traducción de Rafael Tena. pp. 73-74.

3. Anales de Tlatelolco. Ibíd. p. 39.

4. Las fuentes indígenas están teñidas de un fuerte sentido etnocéntrico que privilegiaba la historia del pueblo de origen del autor de las mismas, ya fuese por motivos políticos u otro tipo de intereses. Así, entre las historias escritas desde el punto de vista tenochca se pueden citar las del dominico Fray Diego Durán (Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme) y Alvarado Tezozómoc, (Crónica Mexicana), nieto de Motecuhzoma II, ambas basadas en un manuscrito indígena hoy desaparecido, que ha sido llamado Crónica X. El escrito anónimo “Los anales de Tlatelolco” relata la historia de los mexicas desde el punto de vista de esta ciudad hermana de Tenochtitlan. Los relatos de Alva Ixtlilxochitl potencian la influencia de Tetzcoco, ya que era descendiente de los señores de esta ciudad.

5. Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin: Las Ocho Relaciones y el Memorial de Colhuacan. Ed. CONACULTA. México 2003, 1ª reimpresión. Vol. II. Séptima Relación. pp. 45-47.

6. Fray Juan de Torquemada: Ob. cit. Vol. I, Libro Segundo, Capítulo XV. p. 142.

7. Fray Juan de Torquemada: Ob. cit. Vol. I, Libro Segundo, Capítulo XVII. p. 148.

8. Angel María Garibay: Teogonía e Historia de los mexicanos. Editorial Porrúa. Colección “Sepan cuantos..”. México 2005. p. 57.

9. Códice Chimalpopoca. Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los Soles. Traducción Primo Feliciano Velázquez. UNAM. Instituto de Investigaciones Históricas. Segunda edición. México 1975. p. 127.

10. Tlahtocayotl: Estado o territorio gobernado por el tlahtoani. R. Siméon. Tlatocayotl: “Señorío, estado, reino, corona, patrimonio,..”. “Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana”. Siglo XXI Editores. México 1981. p. 674.

Acamapichtli-Manojo de cañas-

    Los mexicas de Tenochtitlan decidieron desde un principio comerciar con sus vecinos inter- cambiando los productos que ofrecía la laguna -peces, ranas, anátidas, etc.-, por aquellos otros de los que carecían,  fundamentalmente maíz para la alimentación y madera, piedra y cal para la construcción.

    En un momento determinado decidieron escoger un gobernante propio y fueron a buscarlo a Colhuacan, eligiendo para ello al hijo de un mexica y de una princesa colhua -en la pestaña de “La migración” hice alusión a los lazos  familiares establecidos entre las gentes colhuas y los mexicas en tiempos de su estancia en Tizaapan-. Consiguieron con ello una doble legitimidad, la de la propia sangre y la de la descendencia tolteca, por el prestigio que proporcionaba un linaje proveniente de la antigua cultura de Tollan, ciudad de la que Colhuacan era uno de sus últimos reductos.

    El elegido fue Acamapichtli -Manojo de cañas-, que como se ha dicho era hijo de un mexica, Opochtli, y de una princesa colhua, hija de Coxcox de Colhuacan. Este altepetl tenía un sistema de gobierno cuatripartito cuyos señores pertenecían a dinastías distintas, de las cuales la que aquí nos interesa es la representada por Coxcox, abuelo materno del futuro tlahtoani mexica. El sucesor de Coxcox, también llamado  Acamapichtli Huehue  Acamapichtl, fue destronado y muerto por Achitometl y cuya usurpación dio lugar a la decadencia de Colhuacan. Duránnos dice al respecto:

"Estos [los mexicas], viendo ya  su çiudad y asiento fundada, determinaron de buscar Rey, haciendo su junta y cabildo truxeron por señor un hijo  de Opochtzin, señor de los mexicanos, que viviendo los mexicanos en Tiçaapan se auia casado con una  señora de Culhuacan llamada Atotoztli, de la cual auia auido este  hijo  llamado Acamapich; del cual los mexicanos tenían noticia, que de mas de ser de línea de sus señores, auia salido muy valeroso moço y acudia a la lignea y sangre de donde decendía. Traydo a la ciudad, fué eleto por rey della en paz y concordia y sin contradicion de ninguna persona, y él con toda umildad recebió el mando y cura del reino, con carga de subjecion y vasallaje á los de Azcaputzalco, pues á causa de auer edificado en sus tierras, les eran tributarios."1

    Así pues, es de creer que mucho tendrían que ver los tepanecas en la elección de Acamapichtli, dada la situación de dependencia de Tenochtitlan respecto al señorío de Atzcapotzalco. Incluso el historiador Ixtlilxoxochitl2 afirma que era hijo del señor tepaneca.

    Un personaje femenino sobre el que existen discrepancias es Ilancueitl -Falda de anciana-, a quien una fuente histórica designa como esposa de Acamapichtli; otra, como madre; otra, como tía o madre adoptiva además de esposa. Independientemente de su verdadera relación con Acamapichtli, lo cierto es que, si fue su esposa, no tuvo descendencia con el mismo. Las principales autoridades tenochcas, sin embargo, dieron a sus hijas como esposas al nuevo gobernante, de las que tuvo numerosos herederos, que aumentaron la incipiente nobleza mexica. He aquí lo que dice Fray Diego Durán:

"Fue casado este rey con una gran señora, natural de Culhuacan, llamada Ilancueitl, la cual fue estéril y infecunda, de lo cual el rey y todos los grandes tenían mucho pesar; y temiendo su reino no quedase sin eredero, tuvieron los señores entre sí su consejo y determinaron de que cada uno dellos le diese una de sus hijas, para que teniéndolas por mugeres, dellas naciesen erederos del reino y sucesores;  […]; en fin, cada uno de los grandes señores y ayos del dios, cada uno ofreció al rey una de sus hijas por muger, al rey, para que de allí sucediese línia de los señores de la tierra."3

    Desde el punto de vista externo la situación de la nueva población sería insegura, dada la posición política inamistosa de los pueblos vecinos y, militarmente, a  la dificultad de poner de acuerdo a los líderes de los varios calpoltin,  quienes tendrían sus propios intereses. La opción por un príncipe foráneo, aunque de sangre mexica, tuvo el efecto  de fortalecer la dirección de los asuntos bélicos y diplomáticos, a la vez que, en contrapartida, los dirigentes de calpolli se aseguraron cierta influencia en el nuevo orden de poder más centralizado, a través de la pertenencia  de parte de su descendencia a la futura nobleza -los pipiltin-4que surgió de esas relaciones matrimoniales.

    Mientras tanto Mexico-Tlaltelolco estaba más próxima a la órbita tepaneca y algunas fuentes están de acuerdo en que el primer gobernante de la ciudad, Cuacuauhpitzahuac, fue nombrado por el señor de Atzcapotzalco, difiriendo solamente en si era hijo de Tetzotzomoc o hermano de éste.5 


Manuscrito Tovar. Representación de Acamapichtli ciñendo la mitra de turquesas -xiuhuitzolli- de tlahtoani. A la izquierda glifo indicativo de su nombre -Manojo de cañas-.


    Aunque las narraciones discrepan en cuanto a las fechas que abarcó el gobierno de Acamapichtli, lo más probable es que su duración se situase aproximadamente entre 1.375 - 1.395 d.C.

    De entre las campañas militares emprendidas bajo su mandato,  como auxiliares de los tepanecas, hay que citar las de Chalco, Xochimilco, Mizquic, Cuitlahuac y Cuauhnahuac; además de las de Chimalhuacan, Cuauhximalpan y Xilotepec

    La guerra con Chalco constituyó más bien una serie de choques que una conquista -este  estado sólo fue definitivamente dominado en tiempos del posterior tlahtoani Motecuhzoma Ilhuicamina-. El conflicto comenzó poco después de la asunción del poder por Acamapichtli, y en una primera fase, hacia 1.375, consistió en una xochiyaoyotl - guerra florida-,  entre los chalcas y  los tepanecas-mexicas, con occisión de prisioneros, aunque solo macehualtin6, pues los cautivos principales de uno y otro bando eran liberados. En una segunda fase, años más tarde, dejó de tener ese carácter y ya no fueron redimidos los nobles apresados. Este conjunto de choques tuvo unos importantes bandazos en uno y otro sentido y hacia 1.406, bajo el dominio de su sucesor Huitzilihuitl, la conflagración parece estar ya en manos mexicas. Cuando muere este segundo tlahtoani mexicatl, en 1.415, el conflicto, según señala Chimalpahin,7 llevaba 40 años de duración y los enfrentamientos continuaron durante el mandato de su sucesor, Chimalpopoca.
    Las conquistas más notables en tiempos de Acamapichtli fueron, como queda dicho, las de XochimilcoMizquicCuitlahuac y Cuauhnahuac, aunque los “Anales de Tlatelolco” las atribuyen al señor de esta ciudad, Cuacuahpitzahuac, lo cual es una muestra del sentido etnocéntrico de las historias escritas por autores indígenas. Dichas conquistas fueron emprendidas por los tepanecas, con la ayuda de los mexicas. He aquí lo escrito por el padre Clavijero al respecto:
"El intérprete de la Colección de Mendoza atribuye a este rey la conquista de Mizquic, Cuitlahuac, Cuauhnahuac y Xochimilco; pero mal podrían conquistar los mexicanos otras ciudades cuando apenas podían mantenerse en la suya. Lo más verosímil es que sirviesen de tropas auxiliares a otros estados contra aquellos lugares, [...]"8

    En el siguiente mapa se ofrece una representación gráfica de las campañas militares emprendidas en tiempos de Acamapichtli



Campañas militares emprendidas en tiempos de Acamapichtli.

    “Manojo de cañas” fue un gobernante inteligente, que dio muestras de prudencia política con la metrópoli dominante, Atzcapotzalco, evitando un enfrentamiento directo con la misma, lo que hubiese significado probablemente la pérdida total de autonomía, si no su exterminio. Las fuentes documentales pro tenochcas narran la imposición por los tepanecas a los mexicas-tenochcas de una fuerte carga tributaria adicional al acceder Acamapichtli al señorío, con la intención de que no pudiéndola soportar o bien se fuesen de su territorio, o bien se sublevasen y pudiesen ser así destruídos. Los mexicas con buen juicio accedieron a las exigencias de Tetzotzomoc, por gravosas que fueran, manteniéndose así en paz y construyendo su ciudad y aumentando su población.

    Desde el  punto  de  vista  interno  Acamapichtli tejió una compacta red de matrimonios con las hijas de los jefes de los calpoltin, que le permitió atraerse a los líderes mexicas a su política de paz doméstica, que favorecería el progreso económico, el aumento de la población, del comercio, y el engrandecimiento de la ciudad. Dedicó sus esfuerzos a la mejora de la edificación de la localidad, a la construcción de chinampas y canales, y a la ampliación del centro ceremonial de la urbe.

    A  su  fallecimiento no dejó nombrado heredero entre sus numerosos hijos, aunque fue elegido uno de ellos por un reducido número de notables. En la pestaña “La selección de los tlahtoque” se verá que aunque los sucesivos tlahtoque fueron miembros de este linaje, su ascensión al mando difería del sistema de primogenitura vigente en los reinos de Europa.

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1. Fray Diego Durán: Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme I. CONACULTA. Cien de México. Primera reimpresión. 2002. México. pp. 98- 99.

2. Alva Ixtlilxochitl, Fernando: Obras Históricas, publicadas y anotadas por Alfredo Chavero. Tomo I. Historia de los señores Chichimecas. Cuarta Relación. Oficina Tip. De la Secretaría de Fomento. México 1891. p. 103.

3. Fray Diego Durán: Ob.cit. Pág. 99.

4. Pipiltin: Plural de Pilli. “Hidalgo, noble, señor, grande, hombre de calidad” (R. Siméon).

5. En el Apéndice I se reflejarán los tlahtoque de Atzcapotzalco, Tenochtitlan, Tlaltelolco y Tetzcoco, así como las fechas aproximadas de sus mandatos.

6. Macehualtin: Plural de Macehualli. “Vasallo” (Molina). Plebeyo, hombre de clase baja.

7. Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin: Ob. cit. Vol. I. Tercera Relación. pp. 237-239.

8. Francisco Javier Clavijero: Historia antigua de México. Editorial Porrúa. Colección “Sepan cuantos...” Séptima edición. México 1982. p. 76.

Entre el origen y la llegada. Mitos e historia

Y luego les cambió el nombre a los aztecas, diciendo: Desde ahora ya no os llamareis aztecas; yo os doy un nuevo nombre; en adelante mexitin.

Chimalpahin

    Ya el título de la presente entrada nos mueve un poco a desconcierto. Pero intentaré esclarecer, apoyándome en las fuentes documentales y la historiografía posterior, el nombre que creo más correcto para denominar al último pueblo prehispánico en llegar a la Cuenca de México.

El lugar de origen

    Según algunas fuentes1se decían originarios de un lugar denominado Aztlan -lugar de garzas o lugar de la blancura, quizás por referencia al color del plumaje de esa ave-, enclave situado en una isla, situada al norte del Altiplano, desde donde emprendieron una migración que les llevaría, aproximadamente, más de dos siglos y medio después hasta su establecimiento definitivo en una isla al oeste del lago Tetzcoco, dentro de la Cuenca de México.

    La cronología de la migración no está exenta de controversia y no hay acuerdo general sobre la datación de los registros en las fuentes documentales. Ello es consecuencia al menos de tres factores: en primer lugar, para un mismo suceso diversas fuentes ofrecen fechas distintas; en segundo lugar, en algún caso, un mismo autor ofrece a veces tiempos diferentes para un mismo acontecimiento; y en tercer lugar, los calendarios de diversos pueblos comenzaban en fechas diferentes del calendario cristiano, por lo que para un mismo hecho ocurrido en el mismo día de dos pueblos indígenas las fechas occidentales no serían las mismas.

    Hay que relativizar, pues, el tiempo exacto en que transcurrieron los diversos sucesos de la migración, sobre todo los más antiguos, por lo que cuando se reflejen fechas las tomaremos a título simplemente orientativo.

    Como he dicho en una entrada anterior, la generalidad de los pueblos de habla nahuatl que habían invadido la Cuenca, provenientes de las llanuras septentrionales y semiáridas, afirmaban proceder de un enclave llamado Chicomoztoc -lugar de las Siete Cuevas-, sobre el que no hay duda de que se trataba de un mito de origen de los mismos. De esas Siete Cuevas cual si de un útero de la madre tierra se tratara partían las diversas "naciones" en busca de su ulterior identidad.


                                      Chicomoztoc. Historia Tolteca Chichimeca. Folio 16r.

    Aunque en algunas fuentes -como en los escritos de Durán, Tezozómoc, el Códice Ramírez, Cristóbal del Castillo o algún texto de Chimalpahin- se sostiene que Aztlan Chicomoztoc son un mismo lugar, en otros documentos ambos enclaves son distintos y aquél precedía a éste.

    Probablemente la diferenciación, en algunas fuentes de origen mexica, entre los lugares de Aztlan y Chicomoztoc se deba a que los mexica se consideraban peculiares, elegidos por su dios Huitzilopochtli para conquistar al resto de los otros pueblos surgidos de las Siete Cuevas y que habían llegado antes que ellos a la Cuenca de México y valles adyacentes.

    Se han hecho numerosos intentos por localizar Aztlan, desde el suroeste de los Estados Unidos hasta áreas más cercanas al Altiplano Central mexicano, pero dentro del área mesoamericana; entre ellos los de Kirchhoff y Wigberto Jiménez Moreno.2 Sin embargo, no se han hallado restos arqueológicos que respalden estas conclusiones.

    Con todo, conocidos los rasgos culturales de los mexica durante la migración, que serán expuestos posteriormente, se puede afirmar que dicha etnia procedía de algún lugar dentro del área mesoamericana. Un estudio científico, realizado por varios investigadores3, sostiene que la comparación de la morfometría craneal de mexicas de Tlaltelolco con la de grupos del Norte de Mesoamérica no apoya un emplazamiento de Aztlan hacia el suroeste de los Estados Unidos, sino en áreas más cercanas a la Cuenca de México.

    Pues bien, pese a los esfuerzos de notables investigadores, que han propuesto la localización de tal lugar, la opinión más acertada, a mi juicio, es que Aztlan es un enclave mítico y simbólico, imagen arquetípica del emplazamiento donde se establecieron finalmente, Tenochtitlan.

    No todo el recorrido de la migración está rodeado de un halo mítico. Cuanto más nos acercamos a la fundación de Tenochtitlan más posible es que coincidan el relato, despojado de sus elementos míticos, y la historicidad de los acontecimientos.

    Ante la carencia de documentos prehispánicos históricos, en el sentido occidental y moderno de la historia -es decir, registros escritos y verificables-, algunos eruditos han considerado las narraciones de la migración de los mexica como imaginarias y míticas, alegando que su significado es de orden simbólico y que lo que pretendían sus autores era legitimar el status social de los nobles y justificar el derecho de los gobernantes a la posesión del espacio adquirido. Ahora bien, si los mitos del origen de los mexica, al igual que los de otros pueblos de filiación nahuatl, informan sobre el origen de dicho pueblo de una manera simbólica, no es menos cierto, como señala Enrique Florescano4, que algunos símbolos pueden hacer referencia a hechos históricos reales ocurridos en el espacio donde se relata el mito -como, por ejemplo, el hecho de ser un pueblo invasor, conquistador de otros pueblos agricultores más antiguos.

    
Tres son las etapas en que se suele dividir el camino desde su salida de Aztlan hasta la fundación de Tenochtitlan: La primera, de Aztlan a Tollan; la segunda, de Tollan a Chapoltepec; y, finalmente, la de Chapoltepec a Tenochtitlan. De ellas examinaré los acontecimientos más destacables, siguiendo para ello, fundamentalmente, las fuentes de origen tenochca.

De Aztlan a Tollan 

    Los acontecimientos habidos entre estos lugares son los menos documentados en las narraciones de la migración y, seguramente, los más vinculados a elementos míticos o simbólicos contenidos en las mismas.

    Ya que los códices pictoglíficos -combinación de pictogafías y glifos- no determinan cuántas personas partieron de Aztlan, lo más acertado es decir que se desconoce su número. Así, en la "Historia de los mexicanos por sus pinturas" se dice:

"Y para ello hicieron tres caudillos o tres capitanes: al uno dijeron Xuihtin y al otro Tecpatzin y al otro Cuatlicue, y con estos tres partieron muchos mexicanos, no tienen el número de ellos en sus pinturas."5

    Después de pasar Chicomoztoc los azteca continuaron la migración acompañados de varios pueblos, aunque después, por mandato de Huitzilopochtli, los abandonaron para continuar su camino en solitario; y algo después la misma deidad les cambió el nombre de azteca por el de mexitin, etnónimo que utilizarían hasta su asentamiento final en la isla del lago Tetzcoco.

    Los eventos más destacados de esta andadura serán la separación de los migrantes en tres ocasiones: la primera en Michhuacan -el actual Estado de Michoacán-, en el lago Pátzcuaro; la segunda en un lugar impreciso al  este de Michhuacan; la tercera en Coatepec -en el Cerro de la serpiente-, cerca de Tollan - la actual Tula-. Estas escisiones pueden ser interpretadas como conflictos políticos intraétnicos entre los migrantes.

    La primera ruptura se produce en el lago Pátzcuaro, cuando un grupo de caminantes que deseaba quedarse en el lugar es abandonado por el resto, que decide continuar el curso de su marcha.

    La segunda división tiene como consecuencia la bifurcación de los emigrantes, dirigiéndose una facción, encabezada por la que se dice hermana de Huitzilopochtli, Malinalxochitl -Flor de malinalli, una hierba-, hacia Malinalco, y otra continuaría su camino hacia la zona lacustre.

        Así como las dos separaciones anteriores fueron incruentas, la tercera supuso el casi total exterminio en Coatepec del grupo disidente que intentaba quedar en dicho lugar. Respecto a este episodio unas fuentes hacen mención al hecho de producirse durante la migración, mientras que otras lo ignoran atribuyéndolo a un conflicto entre dioses.

         En relación con las fuentes que mencionan la migración, dice una de ellas:

"[...] mandó [Huitzilopochtli] en sueños á los sacerdotes que atajasen el agua de un río, que junto allí pasaba, para que aquel agua se derramase por aquel llano y tomase en medio aquel cerro donde estaban [Coatepec], porque les quería mostrar la semejanza de la tierra y sitio que les auia prometido: hecha la presa, se derramó aquel agua y se tendió por todo aquel llano, haciéndose una gran laguna, la qual cercaron de sauces, sabinas y álamos; pusiéronla llena de juncia y espadañas, empeçóse a enchir de pescado de todo género de lo que en esta tierra se cría; empeçaron a venir aves marinas, como son patos, ánsares, garças, gallaretas, de que se cubrió toda aquella laguna, con otros muchos géneros de pájaros que hoy en día la laguna de México tiene y cría; inchóse asimesmo  aquel sitio de flores marinas, de carriçales, los quales se incheron de diferentes géneros de tordos, urracas, unos colorados, otros amarillos, que con su canto y chirriado hacían gran armonía, y alegraron tanto aquel lugar, y púsose tan ameno y deleitoso, que olvidados los mexicanos con este contento del sitio que su dios les prometía, no siendo éste más de muestra y dechado de lo que iban á buscar, dijeron que aquel les bastaba, que no querían ir de allí á buscar mas deleite del que tenían [....] oído por su dios Vitzilopochtli, como aficionados muchos de la compañía (cuyo caudillo de aquella murmuración y concierto era Vitznahua y una señora que llamaban Coyolxahu) no querían pasar adelante, [….] Airado el dios Vitzilopochtli respondió á los sacerdotes y dijo: '¿quién son éstos que así quieren traspasar mis determinaciones y poner objeciones y término á ellas? ¿son ellos por ventura mas que yo? decidles que yo tomaré vengança dellos antes de mañana, porque no se atrevan á dar parecer en lo que yo tengo determinado y para lo que fui enviado, y para que sepan todos que á mí solo an de obedecer'.

Cuentan que á media noche, estando todos en sosiego, oyeron en el lugar que llaman Teotlachco y por otro nombre Tzonpanco, que eran lugares sagrados dedicados á este dios, un gran ruido, , en el qual lugar, venida la mañana, allaron muertos á los principales movedores de aquella rebelión, juntamente a la señora que dijimos que se llamaba Coyolxahu [Coyolxahuqui], y á todos abiertos por los pechos y sacados solamente los coraçones, de donde se levantó aquella maldita opinión y seta de que Vitzilopochtli no comía sino coraçones, y de donde se tomó principio de sacrificar hombres y abrillos por los pechos y sacados solamente los coraçones y ofrecérselos al demonio y á su dios Vitzilopochtli [….] y no parando aquí el enojo de Vitzilopochtli, para más mostrar su brabeça y furor, manda á sus ayos y sacerdotes que abran y deshagan los reparos y tomas de agua que auian hecho, con que el agua estaba represada, y que la dexasen seguir su antiguo curso. Los mexicanos, no osando hacer otra cosa, quitaron y deshicieron los reparos y presas que tenían la aguas, y dexándolas correr, contra todo el torrente de su voluntad por el descanso y refresco que de aquellas aguas les redundaba y mantenimiento, pero por no incurrir en la ira de su dios, tuvieron por bien de posponer todo consuelo. Deshecha la laguna se empeçaron á secar los carriçales y espadaños y secarse los árboles y frescura y á morirse los pescados y ranas y todas las demás savandijas quel agua engendra, de que esta gente se aprovecha para su mantenimiento; empeçáronse a ir las aves marinas y á quedar aquel lugar tan seco y sombrío como de antes estaba. 
Visto por los mexicanos el destroço y esterilidad en que el lugar, donde ellos pensaron que auia de ser México, quedaua, determinaron de consultar  á su dios sobre lo que quería que hiciesen, [….] y así consultado,  mandó alçasen el real y pasasen a Tula, lo cual luego fue hecho."6(El texto entre corchetes se ha añadido aquí). 

 


Codex Azcatitlan. Fragmento de la lámina VI. En ella se observa  a Huitzilopochtli armado sobre un templo en el cerro de Coatepec.

    Este relato ha sido discutido en clave política: el episodio, de haberse producido históricamente la parada en Coatepec, puede interpretarse como un enfrentamiento cruento entre dos facciones de los emigrantes, que terminó con la victoria de aquellos que deseaban seguir el camino. 

    Entre las explicaciones que destacan los sucesos como una lucha entre dioses, destaca la de Fray Bernardino de Sahagún, condensada en lo siguiente: en el cerro de Coatepec, cerca de Tollan, vivía una diosa llamada Coatlicue -la de la Falda de Serpientes-, que hacía penitencia allí. Esta diosa era la madre de Coyolxauhqui -la Adornada de Cascabeles- y de sus hermanos los Centzonhuitznahua -los Cuatrocientos espinosos-. Estando barriendo Coatlicue  le cayó una bola de plumón, que guardó en su regazo. Al terminar de barrer la buscó pero no la encontró, habiendo quedado embarazada de la misma. La hija y sus hermanos quedaron avergonzados del estado de gestación de la madre y decidieron darle muerte; pero cuando llegaron a lo alto del cerro donde estaba temerosa Coatlicue nació Huitzilopochtli en estado adulto y armado, dió muerte a Coyolxauhqui decapitándola con la serpiente de fuego -xiuhcoatl-, la desmembró y arrojó sus restos por la pendiente. A los hermanos los persiguió, matando a casi todos.

    Esta segunda leyenda atesora una interpretación simbólico-cósmica: como Huitzilopochtli era para los mexicas el Sol, Coyolxauhqui la Luna y los Centzonhuitznahua las Estrellas meridionales, el mito representa el triunfo del Sol, de la luz, en su lucha diaria sobre la Luna y las Estrellas, que simbolizan la oscuridad.

De Tollan a Chapoltepec 

    Después de una estancia de más de década y media en Tollan7, los mexicas se internan en la Cuenca de México a principios del siglo XIII d. C. encontrando la zona lacustre densamente habitada por pueblos asentados de antiguo como por otros más recientes, de habla nahuatl, que les habían precedido en su migración. Entre ellos estaban los siguientes: 

-ACOLHUAQUE. Los acolhuaque, habitantes de la parte oriental del lago Tetzcoco, llegaron a la zona en el siglo XIII. Su centro principal lo fijaron en Coatlichan - la morada de la Serpiente-, que fue reemplazado en el siglo XIV por Tetzcoco, que anteriormente dependía de él. 

-COLHUAQUE. Posiblemente llegaron en la segunda mitad del siglo XII, y establecieron su principal centro en Colhuacan. Como antigua ciudad del imperio tolteca se consideraban herederos de su cultura. A mediados del siglo XIV fueron sojuzgados por el Señorío de Atzcapotzalco, con ayuda de los mexicas. 

-CUITLAHUACA. Se establecieron en Tlahuac o Cuitlahuac, ciudad lacustre entre Xochimilo y Chalco, unida por calzadas con tierra firme, tanto al norte como al sur. 

-CHALCA. Los chalca se ubicaron en el borde oriental del lago de Chalco, entre Xochimilco y los volcanes Popocatepetl e Iztaccihuatl. Conquistados por los mexicas se rebelaron contra ellos en varias ocasiones, siendo sometidos finalmente por Motecuhzoma I. 

-MIZQUICA. Se asentaron en Mizquic, en una isla de escasas dimensiones en la ribera sur del lago de Chalco

-OTOMI. Los Otomi habitaban de antiguo en el Altiplano. Hablaban una lengua distinta al nahuatl y a la llegada de los pueblos chichimecas, tras la caída de Tollan, fueron sojuzgados por éstos y se extendieron por diversos lugares de la Cuenca de México y sus alrededores. A comienzos del siglo XIII un grupo se había instalado en Xaltocan, en el lago del mismo nombre. A finales del siglo XIV, en 1395, fueron derrotados por Tezozomoctlahtoani de Atzcapotzalco, con ayuda de los mexicas como mercenarios, dispersándose por el este hacia Tlaxcallan y Metztitlan y por el oeste hacia el valle de Tollocan

-TEPANECA. En el siglo XIII se establecieron en la ribera occidental del lago Tetzcoco, expandiéndose hacia el norte tras la decadencia del poder de los otomíes. Cuando los mexicas se afincaron en Tenochtitlan la isla pertenecía a los tepaneca de Atzcapotzalco

-XOCHIMILCA. Relacionados tanto con los Colhuaque como con los Cuitlahuaca y los Mizquica, hasta el extremo que Durán a veces los considera a todos como Xochimilca. A finales del siglo XIV son conquistados por los tepanecas, auxiliados por los mexicas.



Distribución geográfica de los principales grupos étnicos a la llegada de los mexicas a la zona lacustre de la Cuenca de México.

    Las fuentes informan de distintos lugares por los que pasaron en su camino a Chapoltepec, por lo que aquí solo señalaré los más importantes. En el mapa siguiente  se representa la ruta seguida por los mexicas en su trayecto a Tenochtitlan; aunque hay que  tener en cuenta que este itinerario no era rectilíneo, sino  que de un lugar partían simultáneamente hacia otros, por lo que la trayectoria lineal sugiere, como se verá con posterioridad, la reelaboración de su historia por Itzcoatl para resaltar sus dominios en su tiempo. 

       

Complejo lacustre. Principales lugares recorridos por los mexicas hasta su asentamiento definitivo en Tenochtitlan.

    El primer lugar importante, dentro de la zona lacustre, donde paran es Tzompanco -en el Tzompantli8, el actual Zumpango. Allí tiene lugar una alianza matrimonial entre un miembro de la dinastía local y otro del grupo migrante, de cuyo enlace  nacería Huitzilihuitl   el Viejo, del que se hablará posteriormente. 

    La siguiente escala la realizaron en Xaltocan -donde se siembra en la Arena-, en cuyo lugar según Tezozómoc:

"[...], y allí también hicieron chinampas, y en ellas sembraron maíz, huautle9frijol, calabaza, chile y jitomate. Luego llegaron a Epcohuac, y allí también hicieron chinampas".10 

    La tercera detención destacada la realizan en Ehecatepec -el cerro del Viento-, la actual Ecatepec, en la ribera occidental de la confluencia de los lagos de Xaltocan y Tetzcoco. Posteriormente recalan en Cohuatitlan -donde abundan las Serpientes -en 1227 d.C., en donde, según el historiador chalca Chimalpahin, Huehue Huitzilihuitl -Huitzilihuitl el Viejo- se convirtió en el primer tlahtoani mexica. Algunas fuentes puramente mexicas no hacen alusión a esta exaltación, quizás por no haber fundado este personaje una dinastía como sí lo hicieron los que, posteriormente, entroncaron con el linaje de los gobernantes de Colhuacan.

    En Tecpayocan -el lugar del Pedernal-, en 1247 d.C. se realizó una ceremonia de encendido del Fuego Nuevo, según nos indica el Códice Boturini. Allí fueron derrotados por los habitantes de la localidad y los emigrantes partieron para distintos lugares, unos para la orilla oriental del lago y otros para un islote del mismo, Tepetzinco - en el Cerrito-, desde continuaron hacia Amallinalpan -lugar de las hierbas de Agua-, donde ejercieron de mercenarios de Atzcapotzalco.

    El último lugar donde pararon antes de llegar a Chapoltepec fue en Popotlan -lugar de Carrizos-, enclave en el que Cortés y sus hombres descansaron después de su derrota en Mexico-Tenochtitlan en la llamada Noche Triste, el 30 de junio de 1520. Popotlan está situada al oeste de la Ciudad de México, antes de llegar a Tlacopan, la actual Tacuba, que pertenecía a la jurisdicción del Señorío de Atzcapotzalco.

De Chapoltepec a Mexico-Tenochtitlan  

    En Chapoltepec -en el cerro del Saltamontes- hallaron requisitos ambientales favorables a un asentamiento definitivo: estaba cerca del lago, lo que permitía obtener sus productos alimenticios y construir chinampas, poseía manantiales de agua dulce y el cerro ofrecía una magnífica defensa contra ataques enemigos. Sin embargo, debido al carácter agresivo y pendenciero de los mexicas o al temor de sus vecinos a que pudieran fundar un altepetl11, fueron desalojados del lugar después de dos exitosos ataques efectuados por diversos pueblos.

    Según fuentes de origen tenochca el primer ataque fue perpetrado por los malinalcas y otros pueblos del valle de Toluca -Tollocan, donde hay Juncias o Eneas-. Los mexicas se dispersaron por las riberas del lago, aunque después volvieron a reagruparse en Chapoltepec. Las mismas fuentes narran el hecho de la muerte de Copil, hijo de Malinalxochitl, a manos de su tío Huitzilopochtli y la importancia que tendría el suceso en la fundación de Mexico-Tenochtitlan, como se verá al tratar de este asunto. 

    La segunda ofensiva fue llevada a cabo por una coalición de varios pueblos, dirigidos por Atzcapotzalco, y entre los que sobresalían Xaltocan, Xochimilco, Colhuacan y Chalco. Los mexicas, una vez vencidos, fueron dispersados entre los altepeme ganadores; y su gobernante Huitzilihuitl y sus parientes fueron sacrificados. 

    El contingente principal quedó sometido como vasallo a los colhuaque, y se refugió en Acocolco -lugar del cocolli12 de agua-, mísero enclave dentro de la laguna, al norte de Colhuacan. Desde allí rogaron a su gobernante que les concediera asilo en algún lugar de su altepetl, siéndoles permitido morar en Tizaapan

    Los primeros autores modernos situaban el emplazamiento de este último lugar en el actual Tizapan, al sur de Coyoacán, en el pedregal de San Angel (Ver el mapa anterior). Sin embargo, su raíz etimológica es distinta, pues Tizapan significa 'sobre la tierra blanca' -de tizatl "tiza, tierra blanca" y pan "en, sobre"-; mientras Tizaapan -de tizaltlatl y pan- equivaldría a 'sobre el agua yesosa o blanca'. Esta distinción, así como la localización dada por Fray Diego Durán:

"[...] ques de la otra parte del cerro de Culhuacan, donde agora se parten los dos caminos, el que va á Cuitláhuac y el que va a Chalco, el cual estaba desierto,[...]"13

han llevado a los expertos a situar su localización en la península de Colhuacan, a la orilla del agua, al otro lado del Cerro de la Estrella; lo que es consecuente con la dependencia de Tizapan del Señorío de Coyohuacan , perteneciente al dominio tepaneca.

    A pesar de estar sojuzgados por Colhuacan los dirigentes de este altepetl permitieron a los vencidos emparentar con su pueblo, estableciéndose los lazos que permitirían a los mexicas argumentar la legitimad de la dinastía de sus tlahtoque, por proclamarse descendientes del linaje de los últimos herederos toltecas.

    Animados los inmigrantes, levantaron un altar y sacrificaron en el mismo una princesa, hija de Achitomeltlahtoani de Colhuacan, cuya piel desollada vistió un sacerdote. La consecuencia fue la expulsión de Tizaapan  y la persecución de los mexicas, que huyeron a refugiarse en Mexicatzinco -en la casa pequeña del dios Meztli-. A partir de ahí hasta su establecimiento en Tenochtitlan no cesarían de acosarlos los colhuaque.

    Después de pasar por Nexticpac -sobre las Cenizas- se establecieron en Itztacalco -lugar de las casas Blancas-, donde levantaron alegóricos cerros de papel y sacrificaron prisioneros. El último lugar importante donde arribaron, antes de entrar en la isla de Mexico fue a Mixihucan -el lugar del Parto-, donde se celebró el ritual del nacimiento de un hijo de una princesa colhua casada con un mexica.

    Hostigados por los colhuaque se refugiaron finalmente en una isla situada al oeste del lago Tetzcoco, en un lugar llamado Toltzallan Acatzallan -entre Tules, entre Cañaverales-, perteneciente al dominio de Atzcapotzalco, donde fundarían su deseado altepetl. Pero esto será materia de posterior estudio.

 

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1. Federico Navarrete Linares "Los orígenes de los pueblos indígenas del Valle de México. Los altépetl y sus historias". México, Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Históricas (Serie Cultura Nahuatl. Monografías 33), 2011. pp. 93-170. Disponible en Internet, en: www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/origenes/origenespueblos.html

2. Paul Kirchhoff: "¿Se puede localizar Aztlán?" En "Anuario de Historia". Año 1. Facultad de Filosofía y Letras. UNAM. México 1961. pp. 59-67. Y Wigberto Jiménez Moreno: "La migración mexica". En "Actas del XL Congreso Internacional e Americanistas". Roma, Génova: 1972. pp. 167-172.

3. M. Hernández et alt.: "Contraste del mito de Aztlán a partir de la morfometría geométrica (EDMA) de series craneales mexicanas". En "Revista Española de Antropología Física". Vol. 27. 2007. pp. 45-57. Disponible en Internet, en: https://www.seaf.es/images/seaf/papers/vol27/reaf%2027%2004%2045-57%20Hernandez.pdf.

4. Enrique Florescano Mayet: "Mito e historia en la memoria nahua". En "Historia Mexicana", [S.l.], p. 607-661, ene. 1990. ISSN 2448-6531. Disponible en Internet, en: https://historia mexicana.colmex.mx/index.php/RHM/article/view/2108/3038

5. "Historia de los mexicanos por sus pinturas". En Angel M. Garibay K.: 'Teogonía e Historia de los Mexicanos". E. Porrúa. Colecc. Sepan cuantos... 6ª ed. México. 2005. p. 39.

6. Fray Diego Durán: "Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme". Vol. I. CONACULTA. Colecc. Cien de México. México. 2002. pp. 75-78.

7. Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpahin: "Las Ocho relaciones y el Memorial de Colhuacán". CONACULTA. Colecc. Cien de México. México. 2003. p. 101.


8. Tzompantli: Estructura consistente en varias vigas travesadas por barras en las que se ensartaban los cráneos de las víctimas de los sacrificios.

9. Huauhtli: Planta herbácea conocida como amaranto, alegría y bledo. La parte más importante de la planta son las semillas.

10. Fernando Alvarado Tezozómoc: "Crónica Mexicayotl". En "Tres crónicas mexicanas". Paleografía y Traducción de Rafael Tena. CONACULTA. Colecc. Cien de México. México. 2012. p. 53.

11. Altepetl: Literalmente Cerro de agua -de atl, agua y tepetl, cerro-. Es un difraismo nahuatl para señalar un asentamiento humano, en general por un misma etnia, con un territorio propio, una misma lengua y un dios protector. Era la organización sociopolítica fundamental del Altiplano a la llegada de los españoles. Ha sido comparada por algunos autores, desde una óptica occidental, a la ciudad-estado del Viejo Continente.

12. Cocolli: Hierba que crecía sobre el agua del lago y que, después de recogida y secada, servía de alimento.

13. Fray Diego Durán: Ob. cit. p. 83.