Todo lo que le ocurra a la tierra
les ocurrirá a los hijos de la tierra.
Seattle, jefe de la tribu Suwamish, al presidente
de los Estados Unidos, Mr. Franklin Pierce. 1885
1. Bastón plantador -coa-; construcción de huertas ganando terreno a los lagos -chinampas-; cultivo de la chía, del maguey, del cacao, del algodón, del frijol, de la calabaza y del maíz; molienda de éste último con ceniza o cal.
2. Pulimento de la obsidiana; uso de espadas de palo con hojas de pedernal u obsidiana en los bordes; tubos de cobre para horadar piedras.
3. Construcción de pirámides escalonadas; pisos de estuco; patios con anillos para el juego de pelota.
4. Mercados especializados o subdivididos según especialidades; mercaderes que actuaban a la vez como espías; guerras para conseguir víctimas para sacrificar; órdenes militares -caballeros águilas y tigres-.
5. Escritura jeroglífica; signos para representar números; libros plegados estilo biombo; anales históricos y mapas.
6. Existencia de dos calendarios: uno ritual de 260 días formado por la combinación de 13 números y 20 días; y otro anual, de 18 meses de 20 días mas cinco adicionales; combinación de los dos períodos anteriores para formar un ciclo de 52 años; días de buen o mal agüero; personas llamadas según el día de su nacimiento.
7. Uso ritual de papel y hule; ciertas formas de autosacrificio -sacarse sangre de la lengua, orejas, piernas, órganos sexuales-; sacrificios humanos -quemar hombres vivos, bailar usando como vestido la piel de la víctima-; sacar el corazón a hombres vivos y rociar santuarios con la sangre de las víctimas sacrificadas.
Dentro de esta gran super área cultural el pueblo de los mexica hizo su entrada en la Cuenca de México bien iniciado el siglo XIII y, según sus tradiciones, procedente del norte de la misma después de una larga migración.
En la Cuenca existían dos complejos lacustres: el nororiental, con las lagunas de Tecocomulco, Atochac y Apan; y el occidental, al que seguidamente se hará referencia.
Este complejo lacustre estaba constituído por cinco lagos de aguas someras que en tiempos de abundantes lluvias y crecidas formaban una única lámina de entre uno y tres metros de profundidad. Los lagos eran los de Texcoco, el mayor de ellos, al centro; los de Xochimilco y Chalco, al sur y sureste; Xaltocán y Zumpango, al norte. El lago de Texcoco era salobre en su parte oriental y, al ser el más bajo de ellos, recibía las aguas de los otros, sobre todo en épocas de lluvias.
"En síntesis, la ciudad de México y su área metropolitana, con 22 millones de habitantes y 2 000 kilómetros cuadrados de superficie, está asentada en la parte baja de una cuenca de 9 600 kilómetros cuadrados; la delimitan sesenta montañas, cuya altitud varía entre 5 600 y 3 200 metros, desde donde desciende, en forma permanente, agua a la urbe ubicada a 2 200 metros, la cual proviene del hielo existente en las partes más altas de algunos volcanes, así como de catorce ríos perennes que nacen de manantiales en las partes altas y medias de dichas montañas. Otros aportes de agua, temporales, provienen de 31 ríos más, que se forman de mayo a octubre, durante la época de lluvias, lo cual es un valioso recurso que durante siete meses al año, desde hace siglos, nos obsequia sin distingos la naturaleza".3
Sin embargo, dado que los lagos de Xaltocan y Zumpango se situaban a un nivel más alto que el lago Texcoco, es probable que a principios del siglo XVI, en épocas normales, el aspecto de los lagos fuera el que figura a continuación.
Ya los primeros historiadores de la Nueva España nos dejaron algunas reseñas sobre el aspecto físico de los mexica. Así, por ejemplo, el capellán de Cortés en España, López de Gómara, que aunque no viajó al Nuevo Mundo fue verosímilmente informado por aquél, escribe:
"Son los hombres de mediana estatura, mas rehechos, leonados en color, los ojos grandes, las frentes anchas, las narices muy abiertas, los cabellos gordos, negros, largos, mas con garceta. Hay muy pocos crespos ni bien barbados, porque se arrancan y untan los pelos para que no nazcan [...]"5
"Son de mediana estatura, de color rojizo, ojos grandes, ancha frente, narices muy abiertas, nuca plana, pero ésta se debe a la industria de los padres; cabellos negros, grasosos, flexibles y largos y aquellas partes que suelen ser cubiertas por pelo, en gran parte vellosas o completamente lampiñas." 6
"Son los mexicanos de estatura regular, de la cual se desvían más por exceso que por defecto; de buenas carnes y de una justa proporción en todos sus miembros; de frente angosta, de ojos negros y de una dentadura igual, firme, blanca y tersa; sus cabellos tupidos, gruesos y lisos; de poca barba y rala y de ningún pelo (por lo común) en aquellas partes del cuerpo que no recata el pudor. El color de su piel es ordinariamente castaño claro." 7
Practicaban en algunos casos, como rasgos culturales que afectaban a su aspecto físico, la deformación craneana, la mutilación dentaria y el agujereamiento de orejas, narices y labios.
La deformación craneana más común era la tubular erecta, consistente en el alargamiento del cráneo hacia arriba, colocando en las cabezas de los recién nacidos tablillas o cunas sujetas con ataduras. La mal llamada mutilación dentaria, pues en realidad se trataba de una técnica de embellecimiento, consistía en el aserramiento de los incisivos y caninos superiores, o en la incrustación en los mismos de pequeñas pieza de materiales nobles, como jadeíta, turquesa o incluso pirita.
Mandíbulas prehispánicas. En la superior de observan dientes aserrados y con incrustaciones.
Principalmente entre las élites -guerreros, sacerdotes y nobles- solían agujerearse las orejas, el septum nasal y el labio inferior, colocando en ellos, respectivamente, orejeras, pequeños huesos, y piezas de piedras preciosas o de obsidiana llamadas por los españoles bezotes (de bezo, labio).
2. Mireya Imaz: "Historia Natural del Valle de México". Revista Ciencias. Volumen 15. Facultad de Ciencias. UNAM. pp. 15-21. ↩
3. Jorge Legorreta Gutiérrez: "Los ríos de la ciudad de México: pasado, presente y futuro". Revista Ciencias. UNAM. Numero 107-108. Julio 2012-Febrero 2013. pp. 18-32. ↩
4. William T. Sanders, Jeffrey R. Parsons, Robert S. Stanley: "The basin of México. Ecological Processes in the Evolution of a Civilization". Academic Press Inc. 1979. New York. https://www.revistaciencias.unam.mx/es/145-revistas/revista-ciencias-107-108/1169.↩
5. Francisco López de Gómara: "Historia de la conquista de México". Biblioteca Ayacucho. Caracas. 1979. pp. 340-341. ↩
6. Francisco Hernández: "Antigüedades de la Nueva España". Ed. Dastin, S.L. Madrid. 2000. p. 110. ↩
7. Francisco Javier Clavigero: "Historia antigua de México". Ed. Porrúa. México. 1982. p. 45. ↩
8. María Elena Salas Cuesta: "La población de México-Tenochtitlan. Estudio de osteología antropológica". Instituto Nacional de Antropología e Historia. México. 1982. pp. 74-75. ↩






