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GRUPO ESCULTÓRICO REPRESENTATIVO DE LA FUNDACIÓN DE MEXICO-TENOCHTITLAN. CIUDAD DE MÉXICO

Tenochtitlan al inicio del siglo XVI

    Ya hemos visto que los mexica situaron como centro de su ciudad el espacio sagrado, constituído por el primitivo adoratorio de Huitzilopochtli, que con el transcurso del tiempo se convertiría en un recinto ceremonial que contenía, además del Templo Mayor, diversos edificios públicos y religiosos. Dicho espacio era una gran plaza casi cuadrangular, rodeada de una ancha barda o plataforma,  de unos 460 m. de norte a sur por 430 m de este a oeste, con tramos de escaleras y alfardas hasta su parte superior. Esta plataforma tenía cuatro salidas a las calzadas que se dirigían a los cuatro puntos cardinales.  

    El espacio profano se dividió siguiendo la orientación de esos puntos, en cuatro grandes distritos, llamados Atzacoalco, Moyotlan, Teopan y Cuepopan. Cada uno de ellos se componía, a su vez, de varios calpoltin. En esta época Tlaltelolco solamente estaba separada de Tenochtitlan por medio de un canal, pero en realidad constituía un gran distrito más de la urbe.

    De época prehispánica no ha quedado ningún mapa de la ciudad. El más antiguo que se conoce es el de Nuremberg, atribuído por algunos a Cortés, llamado así por haber sido publicado en dicha ciudad en 1524, junto con la traducción latina de las Cartas de Relación de Hernán Cortés al Emperador Carlos. En la figura 40 se ha reflejado por medio de flechas la situación de cada distrito, así como la localización de Tlaltelolco.

    Al llegar Motecuhzoma al poder el planeamiento general de la ciudad estaba ya consolidado, limitándose el mismo al levantamiento de algún templo, a la construcción de diversos edificios públicos o de recreo y al mantenimiento y policía de la urbe.

    ¿Qué extensión tenía la ciudad a principios del siglo XVI?

    Este tema ha sido objeto de numerosos análisis, si bien siguiendo la información proporcionada por el Conquistador Anónimo, de que:

"La gran ciudad de Temistitán México [Mexico-Tenochtitlan] está edificada en la parte salada del lago, no enteramente en medio, sino como a un cuarto de legua de la orilla, por la parte más cercana. Puede tener esta ciudad de Temistitán más de dos leguas y media, o acaso tres,  de circunferencia, poco más o menos."1

y considerando que la ciudad podía tener una figura más o menos circular, según el mapa atribuído a Cortés (Fig. siguiente), se llega a calcular una superficie aproximada de 15,5 Km2.2


Mapa de Nuremberg, 1.524. El Norte corresponde hacia abajo. Con flechas se indica la división en cuatro sectores de la ciudad de Tenochtitlan, así como sus denominaciones.

    De los años que se han dado en denominar etapa constructiva VII del recinto del Templo Mayor, la que transcurre durante el gobierno de Motecuhzoma II, no queda prácticamente más que una parte del enlosado de la plataforma sobre la que se levantaba el mismo, ya que los españoles lo arrasaron completamente. No obstante, de las excavaciones arqueológicas y de las crónicas del siglo XVI puede reconstruirse en parte el aspecto que tuvo a la llegada de los castellanos. Según los informantes de Fray Bernardino de Sahagún, dentro del recinto sagrado existían 78 edificios.3  El principal era el Huei Teocalli, con los templos de Tlaloc y Huitzilopochtli en su cima, el primero al norte y el segundo al sur de la misma. Había numerosos templos dedicados a dioses individuales, como Tetzcatlipoca, Quetzalcoatl, Centeotl, etc.; y un edificio, el Coacalco o Coateocalli, en el que “moraban” todos los dioses de las ciudades sometidas. También había otras construcciones relacionadas con los rituales, como varios tzompantli, o hileras de cráneos-, tlachtli -juegos de pelota-, moradas de los religiosos, fuentes para las abluciones sacerdotales, y unas casillas adosadas a la parte interior del recinto donde los “principales” y “oficiales de la república”4 se recogían a ayunar y hacer penitencia durante cuatro días antes de las fiestas veintenales. Existían además construcciones puramente civiles, como calmecac -residencia sacerdotal y escuela para hijos de los nobles-, y el Yopicalco, un edificio para alojar a los señores y dignatarios que acudían como invitados a actos ceremoniales o religiosos en Tenochtitlan. Es de mencionar también la existencia de un arsenal o armería general -Tlacochcalco-.

    Dentro del recinto ceremonial mandó Motecuhzoma construir el Coateocalli -Templo de la culebra-, edificio para acoger a todos los dioses de los territorios dominados por los mexicas; en realidad para personalizar, a través de sus divinidades, a los pueblos sometidos.

    Si se tiene en consideración lo manifestado en los “Anales de Cuauhtitlan”, pudo haber tenido en mente la idea de reconstruir el Templo Mayor, aunque dicha obra no la llegó a realizar:

"12 calli. [1.517 d.C.] En este año Moteucçoma dio muerte a Tzompanteuctli de Cuitlahuac y a todos sus hijos. Los matadores fueron solamente los cuitlahaucas, por mandado de Moteucçoma, rey de México. La causa porque murió Tzompanteuctli, fué lo que respondió a Moteucçoma. Le había pedido consejo sobre lo que convenía hacer; le había dicho: “Me ha parecido necesario que sea de oro macizo la casa de Huitzilopochtli, y que por dentro sea de chalchihuites y de plumas ricas de quetzalli, etc. Así que será menester el tributo del mundo; porque necesitará de el nuestro dios. ¿Qué te parece?” Respondió Tzompanteuctli y dijo: “Amo nuestro y rey, no es así. Entiende que con eso apresurarás la ruina de tu pueblo y que ofenderás al cielo que estamos viendo sobre nosotros […]."5 [el año cristiano entre paréntesis se ha añadido aquí].

    Por lo que se refiere al espacio profano o resto de la ciudad, ya se describieron en el Capítulo II las grandes calzadas que la conectaban con las riberas del lago; todas ellas, excepto quizás la de Itztapallapan, con sus puentes levadizos para la circulación de las embarcaciones. Había numerosos canales que daban un aspecto reticular al solar de la ciudad y entre los mismos se localizaban las casas y las chinampas. Los nobles habitaban en los espacios más cercanos al centro ceremonial y sus casas, levantadas sobre plataformas para evitar las inundaciones, solían ser de mampostería, estucadas en el exterior e interiores, con azotea y, a veces, con un piso superior. Cortés, en su Segunda Carta dirigida al Emperador Carlos, escribe:

"Hay en esta gran ciudad muchas casas muy buenas y muy grandes, y la causa de haber tantas casas principales es que todos los señores de la tierra,  vasallos  del dicho Mutezuma, tienen sus casas en la dicha ciudad y residen en ella cierto tiempo del año, y demás de esto hay en ella muchos ciudadanos ricos que tienen asimismo muy buenas casas. Todos ellos, demás de tener muy grandes y buenos aposentamientos, tienen muy gentiles vergeles de flores de diversas maneras, así en los aposentamientos altos como bajos."6

    Las casas del resto de la población, dependiendo de su nivel económico podían ser de cal y canto, con terrado y encaladas; pero las de la mayoría de la gente común eran de adobe, fueran individuales o familiares, y se agrupaban alrededor de patios en los que se hacía vida social. Más al exterior de la ciudad eran simples chozas de cañas rellenas con barro y tejado de paja, cañas, u otra materia vegetal. Las había individuales y familiares.

    En cada uno de los grandes distritos en que se dividió la ciudad también había escuelas de jóvenes, palacios y numerosos templos.

    En Tlaltelolco también existía un centro ceremonial, un mercado -tianquiztli- y a su alrededor las casas de los nobles y de los mercaderes que habían conseguido hacer del distrito el lugar comercial más importante de Mexico-Tenochtitlan.

    Este tlahtoani no destacó como un decidido emprendedor de obras públicas de importancia. Su realización principal consistió en un nuevo palacio al que mudó su residencia, un gran complejo habitacional al sur del recinto ceremonial, formado por cinco grandes estructuras intercomunicadas, elevadas sobre plataformas.

    Este palacio, conocido como “casas nuevas de Moctezuma”, fue edificado en la zona incluida entre la actual Plaza de la Constitución y las calles de Moneda, Correo Mayor, Venustiano Carranza y Pino Suárez, al sureste del recinto ceremonial. Se sabe por las fuentes documentales que tenía bellos jardines y cercana al mismo una  “casa de las aves” o “casa de los animales” -Totocalli- con una gran cantidad de ejemplares, tanto de la Meseta Central como de lugares tropicales de las costas del Golfo y del Pacífico. Su ubicación estaría en lo que después fueron terrenos ocupados por el Templo de San Francisco, en la actual calle de Francisco I. Madero. Las investigaciones arqueológicas han puesto de manifiesto que estos recintos fueron utilizados en otras épocas y en distintas partes de Mesoamérica, con intereses políticos -prestigio ante vecinos y enemigos-, religiosos -poseer animales o aves para los sacrificios rituales-, e incluso económicos -de las aves exóticas y de algunas más comunes se utilizaban las plumas, muy apreciadas para la confección de vestidos ornamentales y de lujo-. He aquí como describen los informantes de Sahagún la llamada “casa de las aves” o “casa de los animales”:

"Otra casa se llamaba totocalli, donde estaban unos mayordomos que guardavan todo género de aves, como águilas y otros paxarotes, [...] Y también en este lugar se juntaban todos los oficiales, como plateros o herreros y oficiales de plumajes y pintores y lapidarios que labraban chalchihuites y entalladores. Y también en este lugar residían unos mayordomos que tenían cargo de guardar tigres y leones, y onças y gatos cervales."7

 


Representación del Totocalli en el Códice Florentino. Libro VIII. Folio 30 v.

     Tenochtitlan, otra de cuyas representaciones gráficas a comienzos del Siglo XVI se ofrece en el Mapa siguiente, era en 1.519 la más poblada del continente americano y una de las más grandes del mundo. Entre estudiosos de la demografía hay notables divergencias sobre la cifra de habitantes de la ciudad en esa época. Dichas diferencias se deben a la inexistencia de datos o a las referencias superficiales hechas por los primeros cronistas, además de al uso de distintos sistemas de cálculo.

    Si se toma en cuenta el número de casas -60.000- a que hacen referencia algunos cronistas, y un número de cinco personas por familia ocupante de cada casa, se llegaría a una cifra de 300.000 habitantes,8 sin desconocer que las cuantías ofrecidas por di versos investigadores modernos varían entre 60.000 y 700.000, aunque esta última cifra parece demasiado elevada. Lo que sí se puede asegurar con toda certeza es que Tenochtitlan era una gran capital. Cortés, en su Segunda Carta a Carlos V, afirma que era tan grande como Sevilla y Córdoba9 y Antonio de Herrera y Tordesillas, Cronista Mayor de Indias, dice que era tan grande como dos veces Milán10.



Mapa de Mexico-Tenochtitlan, hacia 1.519. Modificado de “Planos de la ciudad de México”, de Manuel Carrera Stampa. 

    Durante este período el arte llegó a su más alto grado de expresividad y perfección, tanto en el campo escultórico, como en orfebrería, plumajería, cerámica y en otros ámbitos. Citaré solamente unos cuantos ejemplos, ya que extenderme en este terreno excedería el objetivo del presente estudio. Para conmemorar la Ceremonia del Fuego Nuevo ordenó Motecuhzoma la realización de un monolito, conocido como Teocalli de la Guerra Sagrada, al que ya se ha hecho mención en el Capítulo II. En las alfardas que ciñen las escaleras de la pirámide (Fig. siguiente) figuran dos fechas, 1 Conejo (1.506) y 2 Caña (1.507), que evocan el desplazamiento de la celebración desde 1.506 a 1.507. En la parte superior frontal figuran Huitzilopochtli, a la izquierda, y Motecuhzoma II, a la derecha, con la imagen del Quinto Sol en el centro.

Teocalli de la Guerra Sagrada. Museo Nacional de Antropología e Historia. México DF. Fotografía de la parte frontal y dibujo de la talla superior.


    La llamada Piedra del Sol (Siguiente fig.), aunque no hay unanimidad sobre la fecha de su realización, también puede atribuirse a este período ya que en el segundo círculo central, a la izquierda del rayo triangular de la parte de arriba, presenta un glifo con los símbolos del nombre de Motecuhzoma II -una diadema y una nariguera-. Se trata de un monolito de basalto, de 3,60 m. de diámetro por 1,22 m de espesor y que pesa más de 24 toneladas. Es una representación del nacimiento del mundo actual, precedido de las cuatro edades anteriores y probablemente transmitiese a quien lo viese el encumbramiento al que había llegado el pueblo mexica.



La Piedra del Sol. Museo Nacional de Antropología e Historia. México D.F.

    En el arte del mosaico destaca, entre otras muchas, la Serpiente bicéfala, pectoral de 43 cm. de longitud consistente en una base de madera de cedro, cubierta de teselas de turquesa y jade adheridas con resina de pino. Las narices, encías y dientes de las serpientes tienen incrustaciones de conchas blancas y rojas. Probablemente perteneciese a algún miembro de la nobleza o del estamento sacerdotal.


 Serpiente bicéfala. Mosaico de turquesas. Museo Británico. Londres. R.U.

    El llamado Penacho de Motecuhzoma es una muestra del arte plumario de la cultura mexica y azteca en general. Está formado por 500 plumas de quetzal procedentes de 250 aves. No se sabe si perteneció al tlahtoani mexicatl, o si fue usa- do como insignia militar o en ceremonias rituales. Fue regalado por el tlahtoani a Cortés y enviado por éste, junto con otros obsequios, a Carlos V. Hoy permanece en el Museo Etnológico de Viena. 


El llamado Penacho de Motecuhzoma. Museo Etnológico. Viena. Austria.


    Como ejemplo final de la perfección que habían alcanzado las artes de la orfebrería, textil, plumajería y otras, podemos destacar la impresión que transmitieron a Alberto Durero, en Bruselas, los regalos hechos por Motecuhzoma a Hernán Cortés y que éste envió al emperador Carlos V:

"He visto entre las curiosidades que se han traído al rey desde el nuevo país del oro, un sol de oro de una braza de anchura y una luna de plata de la misma dimensión. He admirado dos cámaras llenas de toda clase de curiosidades del mismo lugar, armas, arneses, máquinas de guerra, maravillosos escudos, literas y muchas otras cosas al uso de las gentes de ese país. Es de notar que todos estos objetos son infinitamente más bellos y ricos que los que encontramos entre nosotros [...] Confieso que nada ha excitado tanto mi curiosidad como la de estos productos extraordinarios que prueban el espíritu ingenioso e inventivo de los habitantes de esos países lejanos."11 [Traducción personal].


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1. El Conquistador Anónimo: Relación de algunas cosas de la Nueva España, y de la gran ciudad de Temistitán México. En J. García Icazbalceta: Colección de docs. para la historia de México. T. I. México 1858. p. 390.

2. Teniendo en cuenta la longitud de dos leguas y media, y que la legua castellana mide 5,572 Km., la longitud del radio del círculo de la ciudad equivaldría a 2,217 Km. (13,93 =2 x 3,1416 x R). Una fácil operación matemática nos daría para la superficie del círculo 15,44 Km2.
Siguiendo a Alfonso Caso, José Luis de Rojas aproxima la superficie de la ciudad a 13,5 Km2. José Luis de Rojas: México Tenochtitlan. Economía y sociedad en el Siglo XVI. F.C.E. 2ª ed. México 1.992. p. 35.
De este asunto volveremos a tratar en un próximo Apéndice.


3.Fray Bernardino de Sahagún: Historia general de las cosas de la Nueva España. Editorial Dastin, S.L. Madrid 2001. Tomo I. pp. 247-258.

4. Fray Bernardino de Sahagún: Ob. cit. Tomo I. pp. 257-258.

5. Códice Chimalpopoca. Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los Soles. Traducción Primo Feliciano Velázquez. UNAM. Instituto de Investigaciones Históricas. Segunda edición. México 1975.p. 61.

6. Hernán Cortés: Cartas de Relación. Editorial Porrúa. Colección Sepan Cuantos. 23ª edición. México. 2010. p. 81.

7. Fray Bernardino de Sahagún: Ob. cit. Tomo II. p. 668.

8. George C. Vaillant: La civilización azteca. FCE. 2ª ed. 7ª reimpresión. México 1985. p. 115.

9. Hernán Cortés: Ob. cit. Segunda Carta. p. 77.

10. Antonio de Herrera y Tordesillas: Historia General de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra firme del Mar Océano. Impr. Nicolás Rodríguez Franco. 1726-27. Vol I. Década Segunda. p. 190.

11. Charles Narrey: Albert Durer à Venise et dans les Pays-Bas. Librairie V. Jules Renouard. Ed. París. 1.866.

Ahuitzotl -El espinoso del agua-

     A la muerte de Tizoc fue elegido sucesor su hermano menor Ahuitzotl.

    Su nombre podría traducirse como el Espinoso del agua, en referencia a un animal mítico que habitaba en los manantiales y cuya descripción se puede leer en la “Historia General de las cosas de la Nueva España”:

"Es tamaño como un perrillo. Tiene el pelo muy lezne y pequeño; tiene las oregitas pequeñas y puntiagudas; tiene el cuerpo negro y muy liso; tiene la cola larga, y en el cabo de la cola una como mano de persona; tiene pies y manos, y las manos y pies como de mona. Habita este animal en los profundos manantiales de las aguas, y si alguna persona llega a la orilla del agua donde él habita, luego le arrebata con la mano de la cola y le mete debaxo del agua y le lleva al profundo."1

    Al acaecer su nombramiento era Ahuitzotl capitán general del ejército -tlacatecatl-, cargo al que había accedido al ascender Tizoc a tlahtoani. Joven e impetuoso, suscitó entre algunos electores la cuestión de si su edad no sería un impedimento para su designación y debiera ser escogido un hombre maduro, capaz de hacer frente a los retos tan difíciles a los que se enfrentaba el estado mexica.

"Los principales y el demas pueblo decía que no, que aquel era muy niño y que no tenia aun edad para reynar; que no querian, porque la grandeça de México y su grauedad y autoridad requería una persona vieja y venerable á quien las naciones tuviesen temor y reuerencia y á quien ellos pudiesen respetar y quien tuviese juicio para honrar […]"2  

    En efecto, con motivo de la percepción de la debilidad del poder mexica en tiempos de su antecesor, se estaban produciendo rebeliones de ciudades sojuzgadas, que tenían que ser rápidamente reprimidas para mantener el prestigio de Tenochtitlan, a la par que había que avenirse a las presiones de la nobleza y del alto sacerdocio para ampliar la expansión territorial del señorío.   

    Se optó, como venía siendo tradicional, por elegir a un hermano legítimo del fallecido tlahtoani, y la selección, como se demostró posteriormente, no pudo ser más acertada; el nuevo señor fue un audaz guerrero, siempre al frente de su ejército, y un hábil administrador y diplomático, que, además de sofocar las insurrecciones de ciudades rebeldes, extendió el área de influencia mexica más allá que lo hicieron sus predecesores llevando sus conquistas incluso hasta los límites de la actual República de Guatemala.



 Lápida grabada con el glifo del tlahtoani mexicatl  Ahuitzotl.

  Siguiendo a Chimalpahin,3 el año de su elección fue el 7 Tochtli -7 Conejo, 1.486-, el mismo de la muerte de su antecesor y ejerció la dignidad hasta su fallecimiento en el año de 10 Tochtli -10 Conejo, 1.502-. Gobernó, pues, 17 años, dejando a su sucesor un estado más rico y poderoso que el que él había heredado.  

     


Manuscrito Tovar. Imagen de Ahuitzotl. A su derecha el glifo representando su nombre -Espinoso del agua-. Fue el octavo de los tlahtoque de Tenochtitlan, no  el quinto como figura en la lámina.


Campañas militares

    Inmediatamente después de su elección Ahuitzotl decidió emprender su primera campaña contra el noroeste de la Cuenca, ya que algunas ciudades conquistadas con anterioridad se habían rebelado y era necesario, además, siguiendo la costumbre establecida, conseguir cautivos para sacrificar en la ceremonia de su nombramiento. Se solicitó la colaboración de las otras dos capitales de la Triple Alianza y la ayuda de algunas localidades circundantes de la zona lacustre y del sur del valle de Toluca.

    El ejército tomó Chillocan, así como Xiquipilco, Cillan, Xocotitlan y Cuahuacan. Una vez tomadas y saqueadas las poblaciones se debieron producir deserciones de guerreros en el bando aliado, por lo que Ahuitzotl decretó que ningún soldado abandonase la tropa bajo pena de muerte. Sin solución de continuidad, y sin tiempo para descansar, ordenó al ejército que marchase contra las dos principales ciudades que quedaban por conquistar: Chiapan y Xilotepec. La primera, atacada de frente como distracción por tropas de ciudades sojuzgadas, fue ocupada por los mexicas con la ayuda de traidores a la ciudad que mostraron a éstos un camino escondido por el que entraron en la población, quemando el templo principal y tomando prisioneros a los sacerdotes y a sus acólitos. Más hacia el sur también fue tomada Cozcacuauhtenanco -Cuautenango-. (Mapa siguiente).

    A la ceremonia de nombramiento fueron invitados los señores aliados y los de las localidades sojuzgadas, así como los de las ciudades todavía independientes. Sin embargo, de éstas últimas rechazaron la invitación los dirigentes de Michhuacan, Tlaxcallan, Huexotzinco, Cholollan, Tliliuhquitepec, Metztitlan y Yopitzinco, prueba de la pérdida de reputación del poderío mexica en tiempos de Tizoc. Solamente los señores de Cholollan y Yopitzinco se dignaron a enviar representantes en su lugar.

    Los fastos ceremoniales duraron cuatro días, y se entregaron abundantes presentes y regalos a los invitados, a los nobles mexicanos, a los sacerdotes, a los soldados destacados y a los jefes de calpolli, siendo sacrificados casi mil cautivos.

    Poco después, en 1.487, emprendió una segunda campaña, esta vez hacia la Huaxteca (Mapa siguiente), donde varias ciudades también se habían rebelado. En Cuauhchinanco el ejército recibió apoyo y continuó hacia la región costera. Fueron sometidas, entre otras, Tochpan, Xiuhcoac, Nautlan, Tzapotitlan, Micquetlan, Tlatlauhqui-Icxic, Huexotlan, Mollanco, Atocpan, Tecpantepec y Zacatlan. Algunas de estas ciudades probablemente se sometieron sin la presencia activa del ejército en ellas, ya que es de suponer que se prestarían ayuda militar siendo derrotadas conjuntamente en una misma batalla. Se hicieron numerosos prisioneros y la tropa victoriosa fue recibida con honores en Tenochtitlan.

    Con motivo de la inauguración de la nueva construcción del Templo Mayor, cuyas obras no pudo ver terminadas Tizoc, se ofreció una magnífica celebración a la cual sí acudieron, esta vez, los dignatarios de señoríos no sometidos -Tlaxcallan, Huexotzinco, Cholollan, Michhuacan, Metztitlan y Yopitzinco-. Era obvio que el éxito de las dos campañas emprendidas por Ahuitzotl había producido en la mente de esos gobernantes un aumento del respeto y del temor hacia el nuevo poderío de Tenochtitlan. Para acentuar ambos se sacrificaron numerosos cautivos, entre los prisioneros hechos en guerra por los mexicas y los proporcionados por parte de las ciudades tributarias.

    Según Durán, se inmolaron 80.400 desdichados, cuyas cabezas fueron espetadas por las sienes en los tzompantli4. Torquemada5 y el autor del Códice Telleriano-Remensis6 rebajan las cifras, respectivamente, a 72.344 y a 20.000 personas. Sobre estas cifras se hará algún comentario más adelante, al tratar de las realizaciones de Ahuitzotl en Tenochtitlan.

    Habiendo recuperado el prestigio del tlahtohcayotl, Ahuitzotl permitió en 1.488, dos años después de que lo hiciera Tizoc con algunas localidades, un mayor grado de autonomía de las ciudades de los chalca con la reinstauración de nuevos tlahtoque de las mismas, cuyo nombramiento debía de ser autorizado por aquél, y suprimiendo los gobiernos militares anteriores. Ello le permitió, manteniendo el control indirecto, economizar medios con que continuar sus sucesivas campañas.

    El mismo año de 1.488 emprendió una tercera campaña de conquista dirigida hacia ciudades del norte del actual Estado de Guerrero (Mapa a continuación).  Los dirigentes de la ciudad tributaria de Teloloapan no habían acudido a la inauguración del Huei Teocalli, por lo que se enviaron mensajeros para saber la causa. Llegados los emisarios a Teticpac fueron informados de que la ciudad se había rebelado y los caminos habían sido cerrados con grandes piedras, magueyes, tunales y troncos, por lo que regresaron a dar noticia de ello a Ahuitzotl. Inmediatamente se reunió un ejército aliado que se concentró en Teticpac y marchó sobre Teloloapan, conquistándola e imponiéndole gravámenes más onerosos. Sus dirigentes dijeron que habían sido mal aconsejados por sus vecinos de Alahuiztlan y Oztoman, que también estaban alzados.  

    Ambas ciudades se negaron a los requerimientos tributarios de los aliados, por lo que fueron destruídas, primero Oztoman y luego Alahuiztlan, sus habitantes adultos pasados a cuchillo y los niños -40.200, según Durán7- llevados como esclavos y repartidos entre Tenochtitlan y las ciudades vecinas. Las tres localidades fueron repobladas con colonos de las tres capitales de la Triple Alianza y otras ciudades dominadas, en número de nueve mil familias, tres mil por cada una de las tres poblaciones tomadas.8

 


 Folio 39r del Códice Telleriano-Remensis. En él se observan dos bolsas de copal (xiquipilli o numero 8.000) y diez cabellos (tzontli o numero 400) que representan un total de 20.000 víctimas sacrificadas en la inauguración del Huei Teocalli en 1.487 d.C. 

 


Principales conquistas realizadas por Ahuitzotl. Los números no significan orden de conquista, sino referencia toponímica. Nombres actuales entre paréntesis.


 

1-Chillocan (Chiluca); 2-Xiquipilco (Jiquipilco); 3- Cuahua-

can  (Sta. María Magdalena-Cahuacán);   4-Xocotitlan (Jocoti-

tlán); 5-Chiapan  (Chapa de Mota);  6-Xilotepec  (Jilotépec de

Molina Enríquez); 7-Cozcacuauhtenanco (Cuautenango).

 

8-Tochpan (Tuxpan);  9-Tzapotitlan (Temapache); 10- Xiuh-

coac (Chicontépec); 11-Micquetlan (Mequetla); 12-Nauhtlan

 (Nautla); 13-Huexotlan (Huejutla);  14-Mollanco (Molango);

 15-Atocpan (Actopan); 16-Tecpantepec (Tepatepec);  17-Za-

catlan  (Zacatlán);     18-Tlatlauhqui-Icxic  (Tlatlazoquico de

Ilamatlán).

 

19-Teticpac  (Tetipac);  20-Teloloapan  (Teloloapán);  21-Ozto-

man (Cerca de Acapetlahuya);  22-Alahuiztlan (Alahuixtlán).

 

23-Chinantlan (Chinantla); 24-Totomihuacan (cerca de Aca-

tlán de Osorio, Puebla);  25-Coyolapan (Coyolapa);  26-Tlallo-

catepec (Tlacotepec de Benito Juárez);  27-Quimichtlan  (Qui-

mixtlán);  28-Xicochimalco (Xico); 29-Acatlan (Acatlán).

 

30-Chillan (Chila); 31-Mizquitlan (S. Francisco, antes Mezqui-

titán); 32-Tlacotepec  (Tlacotepec Plumas);  33- Xaltepec  (Jal-

tepec);   34-Ayotochcuitlatlan  (San Juan Bautista Cuicatlán);

35- Huaxyacac  (Oaxaca);  36-Teozapotlan  (Villa de Zaachi-

la);  37-Tlacuilollan  (Tlacolula de Matamoros);   38- Mictlan

(Mitla); 39-Tecuantepec (Tehuantepec); 40-Cuauhpiloallan

(Coapiloloya).

 

  

    A continuación, hacia 1.490 centró sus objetivos en la conquista de diversas ciudades del sur de Guerrero (Mapa a continuación). Al suroeste del mismo fueron tomadas Apancallecan, Coyocac, Xolochiuhcan, Xiuhtlan y Tzohuilpillan. Se conseguía así reforzar la defensa de la línea fronteriza con el estado tarasco; línea que se extendía desde estas ciudades, continuando al norte por las de Teloloapan, Oztoman y Alahuiztlan, hasta las poblaciones sometidas al oeste del Valle de Tolocan.

    Hacia el centro-este fueron sojuzgadas entre otras Tetellan, Tlalcozauhtitlan,  Tlappan,  Iztactlalocan,  Tlappantzinco,  Pochtlan, Tototepec -estas tres últimas en el actual Estado de Oaxaca-, Acatlyyacac, Nexpan, Cuauhtepec, Nantzintlan y Acapolco. 

    La siguiente campaña, emprendida en 1.491, llevó a los ejércitos aliados hacia las costas del Golfo (Mapa anterior), en el actual Estado de Veracruz, donde se habían rebelado algunas ciudades. Pasando por el sur del Estado de Puebla, fueron sometidas Chinantlan, Totomihuacan, Coyolapan, Tlallocatepec, Cualtepec, Quimichtlan, Xicochimalco y Acatlan.

    Después del sojuzgamiento de las ciudades de la costa del Golfo, hacia 1.494 Ahuitzotl dirigió sus esfuerzos en dirección a Huaxyacac, con motivo de la rebelión de Xaltepec, que fue sofocada. Entre otras poblaciones, de norte a sur del actual Estado de Oaxaca, fueron tomadas Chillan, Mizquitlan, Tlacotepec, Ayotochcuitlatlan, Huaxyacac, Teozapotlan  y Mictlan (Mapa anterior).

    Nuevamente, alrededor de 1.497, se formó un ejército que se dirigió hacia la región costera del Estado de Oaxaca, con motivo del asesinato de mercaderes procedentes de ciudades de la cuenca de México y, en general, del Altiplano Central. Tezozómoc, más explícito que Durán, pone en boca de Ahuitzotl, dirigiéndose al único pochtecatl que sobrevivió y trajo las noticias del infausto suceso, las siguientes palabras:

"Dexaldos agora con este contento por agora, que contra ellos se a de hazer muy cruel vengança y por cada un mexicano an de morir dos mil traidores. Descansad amigo."9

    Fueron conquistadas Miahuatlan e Izhuatlan, dirigiéndose la tropa seguidamente a Amaxtlan, y después a Xochitlan y Tecuantepec, que se tomaron también (Mapa anterior). Aunque se había dado la orden de no hacer prisioneros, sino matar a todos aquellos que no pereciesen en la batalla, consideraciones prácticas -la obtención de tributo-, hicieron que Ahuitzotl retirase la misma.

    Otras poblaciones aledañas se sometieron sin necesidad de batallar, a la vista del poderío y superioridad demostrada por el ejército atacante.

    La última campaña emprendida en este período, probablemente hacia 1.999-1.500, fue contra varias ciudades al sureste de Tecuantepec, en dirección a Cuahtemallan -la actual Guatemala- (Mapa siguiente.).

    Mazatlan, Xolotlan y Xoconochco habían tomado represalias contra Tecuantepec por haberse sometido anteriormente a los ejércitos de la Triple Alianza, y además  los pochteca del altiplano eran frecuentemente robados y asesinados entre Mapachtepec y Ayotlan -hoy Ayutla, en la actual República de Guatemala-. Fue de nuevo enviado un ejército numeroso que, junto con los auxiliares proporcionados por Tecuantepec, cifra Durán en unos trescientos mil efectivos.10

    Quedó pacificada la zona después de arrasar Mazatlan y ser tomadas entre otras las ciudades cercanas de Mapachtepec, Xolotlan, Xoconochco,  Huitztlan, Huehuetlan y Ayotlan y Comitlan.

    Pero no fueron éstos los únicos enfrentamientos en los que tomaron parte los mexicas bajo Ahuitzotl. Entre campañas hubo conquistas menores, como las de Apan, al noreste de Tenochtitlan en el actual Estado de Hidalgo, o la de Atizapan al norte de la capital, además de participar, antes de la campaña de Xoconochco, en una batalla ritual contra Huexotzinco.



Principales conquistas realizadas por Ahuitzotl. Los números no significan orden de conquista, sino referencia toponímica. Nombres actuales entre paréntesis.


1-Tetellan   (Tetela del Río);  2-Tlalcozauhtitlan  (Tlalcozoti-

tlán);    3-Tlappan  (Tlapa de Comonfort);   4-Tlappantzinco 

(San Francisco Tlapacingo);     5-Iztactlalocan  (Jicayán de To-

var); 6-Pochtlan (Putla Villa de Guerrero); 7-Tototepec (Toto-

tepec);8-Acatlyyacac (Acatepec); 9- Nexpan (Nexpa);10-

Cuauhtepec (Cuautepec); 11-Acapolco (Acapulco); 12-Coyo-

cac  (Coyuquilla);   13-Xolochiuhcan  (Juluchuca);   14-Xiuh-

tlan  (Chutla);  15-Tzohuilpillan   (La Huipilla);  16-Apanca-

llecan    (antigua Atechancaleca, cerca de la desembocadura del

Balsas);  17-Nantzintlan (Nanzintla).   

 

18-Miahuatlan  (Miahuatlán de Porfirio Díaz);  19-Tecuante-

pec  (Tehuantepec);  20-Xochitlan  (Jutitán de Zaragoza);  21-

Izhuatlan (San Francisco Ixhuatán).

 

 22-Mapachtepec (Mapastepec); 23-Xoconochco   (Soconus-

co);  24-Huitztlan  (Huixtla);   25-Huehuetlan  (Huehuetán);

26-Mazatlan (Mazatán); 27-Ayotlan  (Ayutla, Guatemala);28-

Comitlan (Comitán de Domínguez).

 

 

La inauguración del Templo Mayor


    Como se ha dicho anteriormente, uno de los acontecimientos más destacados bajo el señorío de Ahuitzotl fue la inauguración en 1.487 del Huei Teocalli, cuya remodelación se emprendió en tiempos de su antecesor, pero que Tizoc no pudo ver terminado.

    La construcción consistió en un agrandamiento del edificio que cubrió los cuatro lados del templo. Los actuales restos arquitectónicos de esta fábrica corresponden a la que los arqueólogos han denominado Etapa constructiva VI, de la que destacan las siguientes obras del recinto: la base sobre que se levantaba el templo, mezcla de tezontli y estuco ; más al norte, la plataforma sobre la que se asienta la casa de las águilas, con escaleras adornadas con cabezas de águilas esculpidas y pintadas; tres edificios entre la plataforma de las águilas y el templo de Tlaloc, de los cuales el del centro, probablemente la base de un tzompantli, es una estructura rectangular con una escalera en su lado oeste y los otros tres lados recubiertos de estuco y decorados con más de 240 cráneos esculpidos en piedra; al lado sur de la pirámide hay un adoratorio que, junto a uno de los tres edificios mencionados anteriormente, conserva restos de pintura roja, por lo que se los ha denominado los Templos Rojos.

 

Escaleras de acceso a la plataforma de la Casa de las Águilas.



Estructura base de un altar-tzompantli en el recinto del Templo Mayor.

    En el Museo Nacional de Antropología está expuesta una lápida en cuya parte superior aparecen representados Ahuitzotl y Tizoc sacrificándose con punzones, y en la parte inferior aparece tallado el año ocho acatl -ocho caña, correspondiente a nuestro 1.487-, fecha de la terminación del Templo-.


A la izquierda Lápida conmemorativa de la inauguración del Templo Mayor, en el Museo Nacional de Antropología, México DF.  A la derecha dibujo de la  talla.


    La inauguración de esta magna obra consistió en una serie de ceremonias que duraron cuatro días y a las que fueron invitados los dirigentes de las ciudades sojuzgadas y de las que aún eran independientes. Se les entregaron en gran número costosos regalos, como muestra de la munificencia del tlahtoani y de la gloria y riqueza de Tenochtitlan. Pero, según los cronistas, lo que más destacó fue el sacrificio de gran cantidad de prisioneros de guerra, cuyas cifras hemos visto que oscilan entre los 80.400 de que informa Durán y los 20.000 que ofrece el Códice Telleriano-Remensis. He aquí como describe Durán este último acontecimiento: 

"[...], que luego para el día siguiente de la fiesta mandase venir toda la gente de las ciudades, de chicos y grandes, mugeres y hombres, viejos y moços, para que de aquella solenidad quedase perpetua memoria […] Venida la gente y el dia de la fiesta, antes que fuese de dia, sacaron los presos que auian de ser sacrificados y hicieron dellos quatro rengleras, la una renglera estaua desde el pié de las gradas del templo y seguíase hácia la calçada que va a Cuyuacan y Xuchimilco, y era tan larga que casi tomaba una legua de renglera: otra iba ácia la calçada de nuestra Señora de Guadalupe, no menos larga que esotra: la otra iba derecha por la calle de Tacuba, á la mesma manera: otra iba ácia oriente asta que la laguna los impidia. Estas quatro rengleras y cada una dellas venian fronteros de quatro sacrificaderos que para quatro señores había adereçados: el primero y principal quera delante de la estatua del ydolo Vitzilopochttli, cuya dedicación de templo y renovación se celebraua, era donde el rey de México Auitzotl auia de sacrificar; el segundo era donde el rey de Tezcuco Neçaualpiltzintli auia de sacrificar: el tercero era donde el rey de Tacuba auia de sacrificar; y el cuarto era la piedra del sol donde tenían adereçado que sacrificase el viejo Tlacaelel.

[...] Con estos señores se vistieron muchos sacerdotes con las semejanças de todos los dioses y diosas que auia, los quales, aunque la historia los nombra, va poco á decir. Todos juntos salieron á la cumbre del templo, y cada cual de los señores, acompañados de aquellos que representauan á los dioses, se fueron á su lugar donde auian de matar todos, con sus cuchillos en las manos. Estando los señores de todas las provincias y los enemigos mirando desde grandes miradores y ramadas, que para este efeto auia hechas, y empeçando á traer presos de aquellas hileras, los señores, ayudados por los ministros que allí auia, que tenían á los desventurados que morían de piés y manos, empeçaron á matar abriéndolos por los pechos y sacándoles el coraçon y ofreciéndolo á los ydolos y al sol, donde después de  cansados los reyes, mudáuanse tomando el oficio satánico un sacerdote de aquellos que representauan los dioses. Dice la historia que turró este sacrificio quatro días arreo, desde la mañana a la puesta del sol, y que murieron en él, como dexo dicho, ochenta mil y quatrocientos hombres de diversas provincias y ciudades, lo cual se me hiço tan increíble, que si la historia no me forçara y el auello allado en otros muchos lugares, fuera desta historia escrito y pintado, no lo osara poner, por no ser tenido por hombre que escribia fábulas; […]; y eran tantos los arroyos de sangre humana que corrian por las gradas abaxo de templo, que caída á lo baxo y fría, hacia grandes y gordas pellas y quajarones que ponían espanto. Desta sangre andauan cogiendo muchos sacerdotes en xícaras grandes y con ella andauan por todas las hermitas de los barrios y umilladeros que ellos tenían, untando todas las paredes, umbrales y quiciales dellas: untauan los ydolos, untaron todos los aposentos del templo de dentro y de fuera, y era tanto el hedor de la sangre que no auia quien lo sufriese, del qual quenta la historia y dice que era un hedor accedo, abominable, que no lo podían sufrir los de la ciudad."11

    Estas cifras parecen exageradas a todas luces, aunque hay estudiosos que no las cuestionen. Es cierto que los sacrificios humanos entre los mexica aumentaron de manera considerable en los últimos tiempos de su expansión territorial, pero inmolar un número tan elevado de prisioneros hubiera presentado un problema de salud pública en una ciudad que entonces no llegaría a 75.000 habitantes; considérese que, además de extraerles el corazón, a los sacrificados se les arrojaba escaleras abajo del templo y allí se les decapitaba y desmembraba, entregando en ocasiones muslos y brazos a los captores, pero el resto del cuerpo no se quemaba y era necesario deshacerse de él.


    Por otra parte ofrendar tal número de prisioneros, contando con que la inmolación duraba desde el amanecer al anochecer y no veinticuatro horas al día, hubiera requerido un inmenso esfuerzo para ser realizado sólo en cuatro días.


Progreso de Mexico-Tenochtitlan


    La máxima expansión territorial de la Triple Alianza se produjo en tiempos de Ahuitzotl, por lo que el comercio y el flujo de tributos permitieron el crecimiento de la ciudad y el aumento de la riqueza de la misma. Ante el incremento de la población se hizo necesario ampliar el abastecimiento de agua a la ciudad, pues la de Chapoltepec era insuficiente para cubrir sus necesidades.

    Según narran varios cronistas, Ahuitzotl, después de consultarlo con sus oficiales, determinó traer el agua de los manantiales de Coyohuacan, y solicitó permiso a su tlahtoani, Tzotzomatzin, el cual sin llegar a negarse le advirtió diciéndole que el flujo de estas aguas era imprevisible y a veces surgían impetuosas, por lo que podría llegar a anegarse la ciudad. Enfurecido, creyendo ver una insubordinación de su súbdito, el mexica ordenó la muerte de Tzotzoma, que fue estrangulado.

    Tanto Durán como Tezozómoc relatan con extensión los detalles de la construcción e inauguración del acueducto, con los rituales seguidos, entre ellos el sacrificio de aves y de cuatro niños en honor de la diosa de las aguas -Chalchiuhtlicue-. En 1.499, tal como había predicho Tzotzoma, como consecuencia de las turbulentas y fuertes precipitaciones en el sur de la Cuenca, el caudal del hontanar aumentó y el nivel de las aguas del lago comenzó a subir y se produjeron graves inundaciones en la ciudad que prácticamente la destrozaron. Temeroso Ahuitzotl de que el populacho se rebelara ordenó, por consejo de Netzahualpilli tlahtoani de

 


Códice Durán. Lámina  representativa de las ceremonias de la inauguración del acueducto del Acuecuexco. Se puede observar el sacrificio de niños y codornices.


Tetzcoco y sucesor de Netzahualcoyotl, cegar el manantial además de sacrificar varios nobles y niños para aplacar a  los dioses de las aguas, Tlaloc y Chalchiuhtlicue.  

    Nos dice Sahagún al respecto:

"Auitzotl fue el octavo señor de Tenuchtitlan [...] Y en su tiempo se anegó la ciudad de México, porque él mandó que se abriesen cinco fuentes que están en los términos de los pueblos de Coyoacan y de Uitzilopuchco. Y las fuentes tienen estos nombres: Acuecuéxatl, Tlílatl, Uitzílatl, Xochcáatl, Cóatl."12

    Algunos autores suelen referirse a todas estas fuentes como el manantial del Acuecuexco. No obstante, se sabe por el Dr. Lizardi, que en aquel tiempo eran abundantes los manantiales en la zona de Coyohuacan; llega a describir nueve, hoy secos, de los que sólo pudo observar restos, así como de las conducciones.  El de Acuecuexco estaba situado en la actual Colonia Parque de San Andrés y el diámetro de su boca era de 18,25 metros. En cuanto al acueducto, sus observaciones determinaron que tenía 1,80 metros de anchura por 1,60 de altura y que la anchura media del caño era de 0,80 metros.13

 

Dibujo de un lateral de la Piedra de Ahuitzotl. Puede observarse el glifo del tlahtoani encima del personaje y al lado del signo 7 acatl.


    Monolito conmemorativo de la construcción del acueducto es la denominada Piedra de Ahuitzotl, de unos 1.70 m. de longitud, expuesto en el Museo Nacional de Antropología. En ambas caras del mismo figura la fecha 7 acatl -7 caña, 1.499-, la de la traída de agua desde Coyohuacan.

    Una de las obras que tal vez se puedan adjudicar a Ahuitzotl es la construcción del dique que más tarde fue reedificado por  los  españoles y conocido como albarradón de San Lázaro (Mapa 8), que servía, junto con las calzadas de Tepeyacac y de Itztapallapan, para retener las aguas dulces que llegaban al lago desde los ríos y manantiales del  poniente, impidiendo que se mezclasen con las salobres del lado este, lo que permitiría el riego de los huertos y sembrados de los exteriores de la ciudad.    

    La mayor parte de los autores atribuyen la iniciativa de la construcción del dique al Virrey Luis de Velasco, en 1.555. Pero hay dos textos que pueden hacer presumir su origen prehispánico. Uno de ellos es el de Durán cuando afirma con motivo de la inundación de 1.499:

"viendo el daño que el agua empezaba á hacer, tomando parecer con los de su consejo, mandó se hiciese una grande albarrada para que la agua que entrase a la laguna no pudiese tornar a reuosar hacia México; y así, convocadas las ciudades y pueblos cercanos, se hizo la albarrada un quarto de legua más acá del Peñol, por todos los arrauales de México; [...]"14 [el subrayado se ha añadido aquí].

    El otro, el recogido en 1.630 sobre lo afirmado por el indio Francisco Hernández durante una información testimonial para conocer el lugar del sumidero del lago:

"Preguntado también “por qué, si  la laguna tenía un desagüe natural, para qué los indios habían construída una albarrada entre aquella laguna y la ciudad”, respondió que no lo habían hecho los indios para defenderse de inundaciones, sino “por otra comodidad, y era, que dentro de la ciudad  tenían  huertos y arboledas, y éstas se regaban con agua dulce de los altos, y para que las aguas saladas de la laguna no se mezclasen con la dulce, había sido la albarrada: ésta hallo hecha el Sr. D. Luis de Velasco, y la renovó”."15

    Como queda dicho, la inundación casi destruyó Tenochtitlan; la mayor parte de las casas, de carrizos y barro, se desmoronaron, al igual que muchos palacios de los nobles. Ahuitzotl ordenó a los pueblos comarcanos que ayudase a la reconstrucción de la ciudad, quedando ésta prácticamente con el aspecto que la verían los españoles unos diecinueve años después.

    En 1.502, poco después de la campaña emprendida contra el sureste de Tecuantepec, falleció Ahuitzotl; según una versión de una enfermedad desconocida que le dejó “el cuerpo pegado a los huesos”16; según otra, de una herida en la cabeza, de la que no pudo recuperarse,



Manuscrito Tovar. Entierro de Ahuitzotl
 con sus pertenencias, entre ellas los esclavos. Las llamas representan la incineración del cadáver. 

causada por un golpe accidental cuando intentaba ponerse a salvo de la inundación provocada por el desbordamiento de las aguas del Acuecuexco.17 

    Los funerales del huei tlahtoani, a los cuales asistieron los otros dos grandes señores de Tetzcoco y Tlacopan, además de los dignatarios de ciudades sojuzgadas, se celebraron con grandes ceremonias, sacrificándose más de doscientos esclavos para acompañar y servir a Ahuitzotl en su última morada.18

    Los sacrificios humanos y el canibalismo ritual, vistos desde la perspectiva del hombre occidental del Renacimiento y del de hoy día, eran crueles y execrables. Pero no hay que olvidar que los mexicas no fueron los únicos que, movidos por sus creencias, realizaron tales ofrendas, sino que las mismas eran practicadas en Mesoamérica siglos antes de la existencia de aquellos. E incluso en Asia, África y Oceanía han existido ejemplos de sacrificios humanos rituales, entre ellos la occisión de múltiple individuos como acompañamiento de los gobernantes en su viaje al más allá.


________________

1. Fray Bernardino de Sahagún: Historia general de las cosas de la Nueva España. Editorial Dastin, S.L. Madrid 2001. Tomo II. pp. 943-944.

2. Fray Diego Durán: Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme I. CONACULTA. Cien de México. Primera reimpresión. 2002. México. p. 373.

3. Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin: Las Ocho Relaciones y el Memorial de Colhuacan. Ed. CONACULTA. México 2003, 1ª reimpresión. Vol. II. Séptima Relación. pp. 123 y 139.

4. Fray Diego Durán: Ob. cit. p. 399. Vol. I, Libro II, Cap. LX. p. 252.

5. Fray Juan de Torquemada: Monarquía Indiana. Edición digital. UNAM. Instituto de Investigaciones Históricas. Estudios de Cultura Nahuatl. México 1975-1983. Vol. I, Libro II, Cap. LXIII. p. 257.

6. Codex Telleriano-Remensis. Bibliothèque Nationale de France. Folio 39r.
http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b8458267s.r=Telleriano+Remensis.langFR


7. Fray Diego Durán: Ob. cit. p. 408.

8. Alvarado Tezozomoc: Crónica Mexicana. Ed. Dastin. Colección Crónicas de América. 2ª edición. Madrid 2001.Cap. 76. p. 325.

9. Alvarado Tezozomoc: Ob. cit. Cap. 77. p. 328.

10. Fray Diego Durán. Ob. cit. p. 446.

11. Fray Diego Durán: Ob. cit. pp. 403-405.

12. Fray Bernardino de Sahagún: Ob. cit. Tomo II. p. 636.

13. Cesar Lizardi Ramos: El manantial y el acueducto de Acuecuexco. Historia Mexicana. Vol. 4, No. 2. 1954. pp. 218-234.

14. Fray Diego Durán: Ob. cit. Tomo I. p. 438.

15. Memoria histórica, técnica y administrativa de las obras del desagüe del Valle de México; 1449-1900 , publicada por orden de la Junta Directiva del mismo desagüe. México 1902. Tomo I. Libro Segundo. p. 170.
https://archive.org/details/memoriahistrica00espagoog.


16. Fray Diego Durán: Ob. cit. Tomo I. Cap. LI. p. 450.

17. Fray Juan de Torquemada: Ob. cit. Vol. I, Libro II, Cap. LXVII. p. 266.

18. Fray Diego Durán: Ob. cit. Tomo I. Cap. LI. p. 453.